- Autoridad moral en entredicho;
- Sucesión con aplauso dirigido;
- El emprendimiento electoral llamado PRD;
- Así decide el electorado;
- No cesa la presión contra el fiscal.
Autoridad que no alcanza
Ricardo Sodi Cuellar carece de autoridad moral y política para convocar a nadie. Tras dejar el Poder Judicial del Estado de México, intentó llegar a la Suprema Corte y fue rechazado; después, se sometió a un ejercicio de votación abierta y volvió a ser reprobado. Dos escenarios distintos, el mismo veredicto: no genera confianza ni legitimidad fuera del circuito que lo formó. Por eso, su activismo en redes para llamar a sumarse al llamado Frente Amplio Democrático no suena a defensa cívica, sino al reacomodo de los residuos del régimen prianista que se resisten a desaparecer. Sodi terminó su encargo sin urgencias económicas visibles y hoy dispone de tiempo y comodidad para el ocio político, pero no del prestigio necesario para erigirse en convocante moral; lo suyo no es un frente ciudadano, es un conciliábulo de restauración.
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Ensaya Flores la imposición de su esposa
El viernes, en un acto organizado y cuidadosamente controlado por el Ayuntamiento de Metepec, los gritos de “presidenta, presidenta” no surgieron del ánimo popular, sino de una burocracia colocada como público coreográfico en favor de Irai Albarrán. El mensaje fue directo: el PAN ya ensaya su candidatura para suceder a su esposo, el alcalde Fernando Flores Fernández. No hubo espontaneidad, hubo guion. Metepec replica el modelo Huixquilucan, donde Romina Contreras heredó el cargo bajo el control político de Enrique Vargas del Villar. No es alternancia, es herencia. El poder no rota, se queda en casa.
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El emprendimiento electoral llamado PRD

El PRD Edomex costará este año a los contribuyentes alrededor de setenta y cinco millones de pesos, pese a su irrelevancia política y su votación marginal. En los hechos dejó de ser partido y opera como un emprendimiento electoral administrado por Arturo Piña García, sin militancia visible ni base social comprobable. No articula causas, no representa sectores y no compite en serio, pero sí cobra puntualmente su prerrogativa. Es una entelequia jurídica con caja propia. Dinero público para sostener una marca vacía que no aporta nada al debate ni a la democracia.
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Así decide el electorado
Lo que estamos viendo no es confusión, es funcionamiento normal del cerebro político, como explicaron Daniel Kahneman y Amos Tversky hace décadas, la gente decide con atajos emocionales y luego racionaliza el voto. En ese marco, el Edomex 2027 se encamina a una elección de arrastre, donde la percepción de victoria de Morena activará el sesgo de mayoría y reducirá el costo psicológico de sumarse al ganador. La oposición, atrapada en su sesgo de confirmación, seguirá hablándose a sí misma y confundirá aplausos propios con respaldo social. El dato importará menos que el relato y el marco pesará más que la propuesta. No vamos hacia un debate racional, vamos hacia una validación emocional del rumbo ya tomado.
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No cesa la presión contra el fiscal

Las presiones para mover al fiscal José Luis Cervantes Martínez no ceden y operan principalmente desde los medios, no desde la ley. No vienen de la oposición frontal, sino de dentro, de quienes ayudaron a colocarlo y hoy están incómodos porque su influencia ya no es y porque el fiscal se alineó plenamente a la estrategia de seguridad de la Cuarta Transformación. Cervantes tiene nombramiento hasta 2031 y eso es lo que se busca erosionar: el tiempo y la estabilidad. Sus adversarios no quieren su cabeza hoy, quieren que no llegue tranquilo al final del periodo. No es un asunto jurídico, es político.


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