Sálvese quien lea

  Ensayo sobre la ceguera Presidenta de la Fundación Saramago, Pilar del Río, viuda y traductora al español del Nobel portugués (quien no necesita mayor presentación), dijo, al hablar de la novela “Ensayo sobre la ceguera”, que era “un descenso a los infiernos”, y tiene razón: en esta maravillosa y visionaria metáfora sobre nosotros, sobre lo más repulsivo y reprobable, lo más irracional y lo más despectivo a que nuestra condición nos puede llevar, o hundir, se trasluce un fondo kafkiano, hermoso y aterrador al unísono. Un día cualquiera, un hombre detenido ante el semáforo en rojo deja, de repente,
agosto 19, 2018

 

Ensayo sobre la ceguera

Presidenta de la Fundación Saramago, Pilar del Río, viuda y traductora al español del Nobel portugués (quien no necesita mayor presentación), dijo, al hablar de la novela “Ensayo sobre la ceguera”, que era “un descenso a los infiernos”, y tiene razón: en esta maravillosa y visionaria metáfora sobre nosotros, sobre lo más repulsivo y reprobable, lo más irracional y lo más despectivo a que nuestra condición nos puede llevar, o hundir, se trasluce un fondo kafkiano, hermoso y aterrador al unísono.

Un día cualquiera, un hombre detenido ante el semáforo en rojo deja, de repente, de ver; bueno, en realidad sólo puede ver una luminiscencia (al contrario de la ceguera “normal”, que lo dejaría viendo “tinieblas”). Desamparado, es llevado por su esposa al oftalmólogo quien, más tarde, sufre el mismo mal, así como todos los que estuvieron en su consultorio en ese momento. Las autoridades gubernamentales deciden encerrarlos, mantenerlos en cuarentena, hasta descubrir si son casos aislados o aquello terminará siendo una epidemia (y, de ahí, a la pandemia).

La novela nos confronta así con una complejísima situación: qué pasaría si de pronto una persona, una comunidad, una ciudad o un país entero quedaran paralizados tras perder el sentido de la vista. ¿Cómo reaccionaríamos, qué conllevaría una situación así? ¿Qué pasa con los derechos civiles, políticos y morales de esta gente? (La verdad, Saramago lo resuelve con gran maestría, pues incluso no omite la escatología que conlleva ser incapaz de llegar a los sanitarios.)

“Una visión sombría y apocalíptica”, dice José Alberto Castro, que es, en última instancia –siguiendo a Del Río–, “un ensayo sobre la humanidad”.

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