Sálvese quien lea

Un corazón sencillo   La novelista George Sand y Gustave Flaubert, el máximo representante de la narrativa realista francesa del siglo XIX (y, para muchos, el creador de la novela moderna; James Wood apuntó: “Los novelistas deberían agradecer a Flaubert del mismo modo que los poetas agradecen a la primavera: todo comienza otra vez con él”), se conocieron en 1857, durante una representación teatral; una década después, comenzarían una asidua y penetrante correspondencia, que duraría hasta la muerte de Sand, en 1876.   El gran autor francés era un hombre “huraño, solitario y pesimista”; vivía alejado de los menesteres mundanos,
julio 10, 2014

Un corazón sencillo

 

La novelista George Sand y Gustave Flaubert, el máximo representante de la narrativa realista francesa del siglo XIX (y, para muchos, el creador de la novela moderna; James Wood apuntó: “Los novelistas deberían agradecer a Flaubert del mismo modo que los poetas agradecen a la primavera: todo comienza otra vez con él”), se conocieron en 1857, durante una representación teatral; una década después, comenzarían una asidua y penetrante correspondencia, que duraría hasta la muerte de Sand, en 1876.

 

El gran autor francés era un hombre “huraño, solitario y pesimista”; vivía alejado de los menesteres mundanos, confinado en Croisset. Ahí, escribía y rescribía las que después serían consideradas grandes obras de la literatura universal. No obstante declararse gran admiradora de la prosa flaubertiana (de su puntual fervor y devoción por hallar siempre “le mot juste”, la palabra exacta), en una de las cartas, Sand le reprochó el que tendiera sistemáticamente a la “desolación”, y no fuera capaz de escribir “algo que procurara consuelo”. Él le contestó con “Un corazón sencillo” (también traducido como “Un alma de Dios”), donde nos cuenta la historia –terrible pero conmovedora– de Felicidad, una mujer que, al ser rechazada por el hombre a quien ama, decide volverse criada de una familia adinerada.

 

Diversas escenas, trágicas, tiernas y muy emotivas, engloban la vida de la pía Felicidad y su loro “Lulú” (algo simpático debía de haber). Un breve relato que refleja el monstruoso talento de Flaubert. Y un texto sencillo pero de gran valía para acercarse a su obra.

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