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Codicia e intelectualidad   Víctor Roura y el periodismo cultural mexicano son ingénitos desde hace más de tres décadas (ya van para cuatro, de hecho), en periódicos como el “Unomásuno”, “La Jornada” y, durante bastantitos años, “El Financiero”, donde dirigió la –a mí parecer– mejor sección cultural de nuestro país. Pero Roura siempre fue y será “underground”: ha sido perennemente antigrupúsculos, nunca ha querido pertenecer a las cofradías regidoras del mundillo literario y cultural. Por ello ha sido una suerte de paria, una mirada crítica, al margen del “mainstream”. Y cómo no, con libros como “Codicia e intelectualidad”, una obra
octubre 16, 2014

Codicia e intelectualidad

 

Víctor Roura y el periodismo cultural mexicano son ingénitos desde hace más de tres décadas (ya van para cuatro, de hecho), en periódicos como el “Unomásuno”, “La Jornada” y, durante bastantitos años, “El Financiero”, donde dirigió la –a mí parecer– mejor sección cultural de nuestro país. Pero Roura siempre fue y será “underground”: ha sido perennemente antigrupúsculos, nunca ha querido pertenecer a las cofradías regidoras del mundillo literario y cultural. Por ello ha sido una suerte de paria, una mirada crítica, al margen del “mainstream”. Y cómo no, con libros como “Codicia e intelectualidad”, una obra que exhibe los tejemanejes de la cúpula cultural, de antaño y la contemporánea, la nacional y la foránea.

Construido a base de lineamientos teatrales (por “Llamadas”, por “Actos” –con su “Intermedio”, por supuesto–, por “Telón” y por una “Fábula tras bambalinas”), este libro explora y analiza diversos aspectos de la intelectualidad: sus orígenes –no sólo desde el “affaire” Dreyfus, considerado el epicentro de la construcción del personaje intelectual, sino desde Cicerón, quien afirmaba “que los sabios habían aprendido a hablar ante los demás pero no consigo mismos”– y sus motivaciones, siendo la más encarecida –para ellos, se entiende– la de la codicia: preocupados sólo por su “propio acomodamiento, ya simulado, ya descarado, en los resquicios de la vida pública”. Hombres y mujeres que buscan la vida grata; de ahí que el libro afirme: “el dinero y el poder son dos franquicias indisolubles, ligada una a la otra, tal vez hoy imposiblemente independientes”.

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