La tentación del cristianismo
El 16 de febrero de 2008, en la Universidad de la Sorbona, el Collège de Philosophie francés, llevó a cabo un debate entre dos eminentes filósofos, Luc Ferry y Lucien Jerphagnon, quienes además expondrían sus razones para justificar el ascenso de una secta, la cristiana, la cual se abrió paso entre la religión judía (la Ley) y la filosofía griega (la Razón). Para los judíos, la idea de un salvador débil, que no viniera a conquistar derramando sangre sino palabras de esperanza y resurrección –pues la salvación no sería en éste sino en el otro mundo, en la “vida eterna”–; mientras que, para los griegos, concebir un único dios, una sola deidad que se preocupa por todos los aspectos del universo, ¡por cada uno de los cabellos de cada individuo de todos los rincones del orbe!, que además es terrenal, encarnado, que convivió con la humanidad, era inadmisible e inverosímil.
Ambas exposiciones (La de Jerphagnon se tituló “¿Por qué el cristianismo? Desde el unto de vista de los romanos”; la de Ferry, “¿por qué la victoria del crsitianismo sobre la filosofía griega?”), así como el breve debate que sostuvieron al término de sus exposiciones, se recuperó en el libro “La tentación del cristianismo. De secta a civilización”. Ambos pensadores exponen, de forma clara y lúcida, sus ideas para intentar responder la mencionada “promoción” del cristianismo, denominado por san Pablo “escándalo para los judíos, locura para los griegos”.
Un libro esclarecedor para comprender la visión occidental, que ha permeado, simplemente, las dos últimas centurias.


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