Sálvese quien lea

Una familia venida a menos Christopher Domínguez la define así: “seca, ruda, basta”; para algunos, sería motivo suficiente para descartar su lectura. Para otros (en particular para quienes veneramos la literatura rusa), tal denominación nos conmina a adentrarnos en “Una familia venida a menos”, una novela portentosa, una memoria familiar que en realidad nos permite recorrer a la Rusia del siglo XIX. Su autor, Nikolái Leskov, tiene, asimismo, detractores y defensores: a Nabokov no le gustaba nadita, mientras que Thomas Mann quiso –sin conseguirlo– leer su obra completa. No obstante, como bien apunta el crítico Pietro Citati, “Quien abre los
marzo 31, 2016

Una familia venida a menos

Christopher Domínguez la define así: “seca, ruda, basta”; para algunos, sería motivo suficiente para descartar su lectura. Para otros (en particular para quienes veneramos la literatura rusa), tal denominación nos conmina a adentrarnos en “Una familia venida a menos”, una novela portentosa, una memoria familiar que en realidad nos permite recorrer a la Rusia del siglo XIX.

Su autor, Nikolái Leskov, tiene, asimismo, detractores y defensores: a Nabokov no le gustaba nadita, mientras que Thomas Mann quiso –sin conseguirlo– leer su obra completa. No obstante, como bien apunta el crítico Pietro Citati, “Quien abre los cuentos de Nikolái Leskov se encuentra de viaje por los infinitos caminos del mundo, como en el Quijote y en las novelas de Fielding. Empujados por no sé qué pasión, señores y campesinos, comerciantes y monjes, ladrones, gitanos, tártaros y vagabundos cruzan las llanuras de Rusia como un río turbulento, inquieto e irrefrenable. Pequeños grupos de peregrinos llegan a pie a los monasterios y a las ciudades sagradas […] Con qué piedad se inclina Leskov sobre esta Rusia arcaica y vital que se está muriendo; con qué devoción y, al mismo tiempo, con qué toques de comicidad irónica cuenta eso que no podemos llamar de otro modo que la Santa Rusia”.

La descripción del clan Protozánov es adusta, escueta, sobria (“sin melodrama y sin filosofía”, continúa Domínguez Michael), lo cual podría hacerla pasar por una narración básica y tradicional, pero en realidad, al ser parte de una literatura tan profusa y copiosa como la rusa, “sus limitaciones lo enaltecen”.

Una obra maestra, sumamente recomendable.

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