Juárez Whiskey
Poeta y narrador, César Silva Márquez ha hecho de su ciudad natal, Ciudad Juárez, tema recurrente de su obra. Por ejemplo, con “La Balada de los Arcos Dorados” (que obtuvo el Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero en 2013) construye un relato policiaco sobre los feminicidios en dicha urbe, donde desarrolla la historia de unos reporteros que buscan a un asesino serial de violadores; así, crimen organizado, periodismo y agentes policiacos se ven reflejados en un maremágnum caótico.
Asimismo, “Juárez Whiskey” es un retrato de una Ciudad Juárez que conserva resabios de la violencia y la desazón que sus habitantes aún avizoran en sus calles. Su protagonista, Carlos, un ingeniero treintón, traza su existencia a partir del recuerdo de las mujeres con quienes ha estado, así como de aquellas con quienes le gustaría estar (alguna incluso resultará medio psicópata).
En una entrevista, Silva Márquez dice que retoma la visión extranjera que habla de Juárez como “una ciudad fantasmal y oscura”, aunque “vive gente que trabaja para sacar adelante a sus hijos, como en cualquier ciudad del mundo”. Y creo que ahí radica el mayor mérito de su obra: evidenciar la realidad de la ciudad fronteriza, desértica, cuya fama sólo nos alcanza en los crímenes y los asesinatos, pero donde vive gente –o personajes, como es nuestro caso– como nosotros.
La novela, no obstante, dista mucho de ser una gran obra; quizá lo que más me gustó es su constante referencia a la literatura, citando pasajes o mencionando los libros que han influido en Carlos y sus mujeres. Creo que habría que acercarse a “La Balada de los Arcos Dorados” para tener una mejor referencia del talento de Silva Márquez.


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