Sálvese quien lea

  Tierras insólitas La ciencia ficción mexicana ha ido labrándose un camino fructífero: cada vez son más los autores que logran el reconocimiento de los lectores. Por ello no sorprende que Luis Jorge Boone apostara por una antología de relatos fantásticos que reúne a gente de sobrado talento –y ya con una trayectoria más que cimentada– como es el caso de Bernardo Fernández, BEF, Alberto Chimal, Bernardo Esquinca, César Silva Márquez, Rodolfo J. M. y Jorge F. Hernández (de estos tres últimos desconocía su veta fantástica, pero huelga decir que sus narraciones son sobresalientes), así como a autores cuya labor
diciembre 14, 2016

 

Tierras insólitas

La ciencia ficción mexicana ha ido labrándose un camino fructífero: cada vez son más los autores que logran el reconocimiento de los lectores. Por ello no sorprende que Luis Jorge Boone apostara por una antología de relatos fantásticos que reúne a gente de sobrado talento –y ya con una trayectoria más que cimentada– como es el caso de Bernardo Fernández, BEF, Alberto Chimal, Bernardo Esquinca, César Silva Márquez, Rodolfo J. M. y Jorge F. Hernández (de estos tres últimos desconocía su veta fantástica, pero huelga decir que sus narraciones son sobresalientes), así como a autores cuya labor literaria no es tan evocada, pero que, de igual forma, prodigan bastante talento, como Gonzalo Lizardo, Magaly Velasco, Isaí Moreno y Francisco José Amparán, entre otros.

Así, podremos disfrutar cosas “conocidas” en el mundo fantástico como los viajes en el tiempo, apariciones fantasmales, paisajes alucinantes, pero también de extrañas y extravagantes manifestaciones como “leer las sombras” (como leeríamos el café o la palma de la mano), nigromantes convocadores de monstruos godzillianos, o que el astronauta Neil Armstrong nunca volvió de la Luna, y desde allá se comunica con nosotros.

Lo más interesante de esta antología es la diversidad: como bien apunta el antologador, “no se perfila una generación o un grupo. Los autores incluidos apuestan, desde sus trincheras particulares, por la expansión de los lindes del cuento fantástico”; por ello, cada vez que inicias un cuento no sabes qué esperar, lo cual, obviamente, es lo mejor que se podría esperar de una fantástica antología.

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