Paseos nocturnos
Charles Dickens es universalmente conocido por sus novelas y sus cuentos; no obstante, este autor abordó un sinfín de géneros, incluidas las crónicas de los paseos que realizaba cuando, embestido por el insomnio, se dedicaba a rondar por la capital inglesa durante la madrugada, las cuales aparecen en “Paseos nocturnos”.
Apenas ocho textos componen la edición de este libro, preparada por Taurus en su colección “Great Ideas” (la cual aborda libros que “han transformado la manera en que nos vemos a nosotros mismos y a los demás. […] obras de los grandes pensadores, pioneros, radicales y visionarios cuyas ideas sacudieron la civilización y nos impulsaron a ser quienes somos”); éstos fueron extraídos de un par de obras de Dickens, “Un viajante, y no de comercio” y de “Palabras del hogar”. En ellos, descubrimos el otro lado de Londres, ese en el que encontramos a los indigentes –orillados a la miseria por la falta de empleo, por los achaques y las enfermedades–, a los trabajadores del puerto, a los ingresados en hospitales, incluso aquellos que lucran con la desgracia ajena (cita el caso de la muerte del Duque de Wellington, y de cómo la gente usufructuó tal circunstancia para “vender” asientos en primera fila durante su funeral, e incluso manuscritos y objetos pertenecientes al difunto) y otros más que se aprovechan de la ludopatía de algunos incautos para venderles promesas de victoria en el hipódromo. Otro texto más nos habla de los recuerdos de su infancia, cuando, hallándose perdido en las calles, descubría cosas que lo impresionaban a tan corta edad.
Unos curiosos y fecundos textos, gracias a los cuales podemos ver que Dickens fue “uno de los grandes visionarios de la ciudad, en toda su diversidad y crueldad”.


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