Después del papelón que hicieron con la fallida chicana para escamotear a Morena los diputados de representación proporcional, que legítima y legalmente le correspondían en la Legislatura local, los magistrados integrantes del Tribunal Electoral del Estado de México (Crescencio Valencia, Rafael García Ruiz, Leticia Victoria Tavira, Raúl Flores Bernal y Jorge Muciño Escalona) entienden que su permanencia es insostenible y, antes de que los echen, han decidido voluntariamente, a fuerza, emprender la graciosa huída bajo la lógica de que es mejor aquí corrió que aquí quedó. Señores magistrados: créanlo, nadie va a extrañar su desempeñó. No sólo en está ocasión, sino en todas, fue lamentable.
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Los magistrados del TEEM forman parte de la alta burocracia mejor pagada del Estado de México, pues cada uno de esos angelitos cuesta al pueblo 205 mil 998 pesos mensuales (el presidente Chencho) y 196 mil 189 cada uno de los demás. Pero eso no es todo: también reciben 12 mil pesos por cabeza para buenas viandas, beber buenos vinos en restaurantes y otros 6 mil pesos para gasolina de las camionetas que compran con cargo al presupuesto. Se dan vida de reyes y, la verdad, es que su aportación es prescindible. A final de cuentas, los litigios electorales terminan resolviéndose en las instancias federales.
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Pero si cualquiera de los magistrados electorales es de piel gruesa, se aguanta la pena y no renuncia por dignidad o por vergüenza profesional, pues sencillamente no podrán seguir cobrando los jugosos emolumentos que, actualmente, les bajarán los diputados de Morena, de acuerdo al plan de austeridad. Lo salarios mínimo a la mitad y retiro de todas las canonjías; nos más autos, asesores, choferes, auxiliares, celulares, viáticos, gasolinas, seguros privados, etcétera, etcétera. Se acabó el cuerno de la abundancia.
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Pocos conocen, o han olvidado, el verdadero origen y la red de vínculos del polémico amigo de Enrique Peña, Juan Armando Hinojosa. Llegó al Estado de México por patronazgo de su paisano Diódoro Guerra Rodríguez, entonces director de CONALEP e institución dónde Juan Armando hizo grandes negocios como proveedor favorito. Casi paralelamente se vinculó con David López Gutiérrez, entonces coordinador de Comunicación Social, quien le entregó los contratos de mantenimiento preventivo y correctivo a su pequeña empresa “Señales y Mantenimientos”, ganando millones a carretadas. Allí empezó todo. David acercó después a Juan Armando con su jefe, Alfredo del Mazo González, quien posteriormente lo presentaría al joven Enrique Peña, secretario de Administración del gobierno de Arturo Montiel, y con Gerardo Ruiz Esparza, su eterna mano derecha. Al tomar Luis Videgaray el control de las finanzas públicas del Estado de México, el gobernador Peña los reúne y allí explotan las ganancias que lo llevaron a las grandes ligas del dinero. Ya consolidado, Juan Armando se liga a José Manzur a través de su sociedad para desarrollar obra pública con David Peñaloza de PINFRA. El poder económico y la influencia política de Juan Armando era ya de tal dimensión que es él quien hace secretario General de Gobierno a José Manzur en el gobierno de Eruviel, que entra al mismo círculo de intereses. Hoy, Juan Armanado continúa haciendo negocio con el gobierno local a través de interpósitas personas.


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