Nada fácil ha resultado para Alfredo del Mazo su primer año de gobierno. El arranque ha sido complicadísimo con un déficit de aprobación popular, sin dinero suficiente en tesorería, una economía contraída, su partido político en decadencia, la pérdida del control del Poder Legislativo, el fortalecimiento de sus adversarios políticos, tragedias naturales, desgracias humanas y, para acabarla de fregar, una delincuencia galopante. No hay registro en la historia reciente de que una administración haya iniciado en un escenario tan adverso, pero a pesar de todo se ha logrado mantener la gobernabilidad del Estado de México y frente a los cambios políticos no se ha interrumpido ni alterado la vida institucional.
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Los niveles de aprobación popular del gobernador siguen siendo bajos y la calificación de los resultados también; promedio de 6 en la escala de 1 a 10 en prácticamente todas las mediciones hechas hasta hoy. El tema de la inseguridad pública es el que más negativos le ha acumulado.
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Poco de lo que prometió en campaña pudo cumplir en sus primeros 12 meses en el poder. La Tarjeta de Rosa ha sido hasta hoy el principal logro y estandarte. Muy lejos está de convertir al Estado de México en la entidad más segura del país, de mejorar sustantivamente los servicios de salud, de hacer un transporte seguro, de construir las nuevas líneas del Mexibus, de que se ofrezcan los empleos mejor pagados y de combatir efectivamente la corrupción. No tiene Del Mazo tiempo de sobra para hacer lo que ofreció como candidato, solo 60 meses de los que no debería desaprovechar un solo día.
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En las efemérides del mes habría que tener presente el #19S para visibilizar a los damnificados y evaluar los programas de reconstrucción de los daños en mas de 600 escuelas, 800 viviendas y 46 iglesias, por recordar algunos. ¿Dónde quedaron los 2 mil 800 millones de pesos que se gestionaron en créditos bancarios? ¿Dónde los 65 millones en donaciones que entregó el gobierno federal? ¿Se ha recuperado todo lo perdido o destruido en Malinalco, Ocuilan, Tenancingo, Tonatico, Zumpahuacán, Ecatzingo y Amecameca?
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Cusaem es un organismo auxiliar estatal, no una empresa de seguridad privada como se ha argumentado desde el poder para administrarla como negocio de particulares y evadir la rendición de cuentas. La carta de naturalización como órgano del Estado es su afiliación al Issemym, todos los guardias de seguridad de esa corporación cotizan y son derechohabientes; tan esa así que Issemym lo tiene registrado como “Policía Industrial del Estado de México y/o Cuerpo de Guardias de Seguridad Industrial Bancaria y Comercial del Valle Cuautitlán Texcoco”, la cual le debe, en retenciones hechas a los trabajadores y no entregadas, 615 millones de pesos. Los diputados de Morena deberían investigar.


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