Para darse una idea de cómo se han manejado las cosas hasta hoy en la construcción del aeropuerto de Texcoco, valdría la pena saber que hasta CUSAEM, la policía privada auspiciada por el gobierno del Estado de México, ha ganado carretadas de dinero a través de un generoso “convenio de colaboración” (AD-AS-CONV-DCAGI-CS-0816) para prestar el servicio de vigilancia del polígono donde se trabaja, por el cual ha cobrado al menos 174 millones de pesos mas IVA. El comandante de la XXXVI Región del Cuerpo de Guardias de Seguridad Industrial, Bancaria y Comercial del Valle Cuautitlán, Texcoco, Víctor Emanuel Gálvez Ramírez, junto con el abogado Joel Canchola Herrera, en calidad de “representante legal”, fueron quienes hicieron el papeleo y aparecen como responsables. Fue el negocio de sus vidas, cobraron 29 mil pesos por cada elemento. Será interesante saber a qué cuenta fueron a parar todos esos recursos. Eso es apenas una muy pequeña muestra.
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Al ex secretario General de Gobierno, José Manzur -brazo derecho de Eruviel, como le gusta que le llamen-, parece que sus funciones actuales como asistente en el senado le dejan mucho tiempo libre, tanto que puede cabildear y promocionar en su extensa red de vínculos a su eterno subordinado: Eduardo Blanco Rodríguez, como aspirante a la dirección de la Facultad de Derecho de la UAEM, de la que es profesor desde hace años. Veremos si lo logran.
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Lo menos que puede decirse del Sistema Anticorrupción del Estado de México y Municipios es que ha sido hasta hoy una horrible decepción, no por lo poco que ha hecho, sino por lo mucho que ha dejado de hacer. Parece un pequeño botecito que pesca con una pequeña caña en medio de una mar de tiburones. Es una pena pero no ha sido más que la inútil secretaría de la Contraloría del Poder Ejecutivo, el Órgano Superior de Fiscalización del Poder Legislativo o la autónoma Fiscalía General de Justicia. No ha caído uno sólo de los peces gordos, bueno, ni un charalito.
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Alguien debería salir a explicar cuál fue el acuerdo entre la empresa Thor Urbana y las autoridades municipales y estatales para poder abrir su centro comercial Town Square en Metepec, sin dar cumplimiento a las obras de mitigación -como las avenidas de desfogue al tránsito-, a las que estaban condicionados sus permisos. El impacto ambiental será enorme, mucho mayor al impacto económico.
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El secretario de Finanzas es uno de los técnicos del gabinete mejor dotados, domina muy bien la materia, le sabe y tiene la confianza de su jefe el gobernador, pero el grupo de subsecretarios que le han colocado no le hacen la vida fácil, por el contrario, se la complican y terminan haciendo lo que quieren. Rodrigo Jarque tendrá que dar pronto un golpe en la mesa para poner orden o de plano sus subalternos intentarán quedarse con su puesto. Al tiempo.


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