A pesar de todos los pesares, Alejandro Ozuna ha sido un eficaz secretario general de Gobierno. Con todas la vicisitudes propias de un régimen en proceso de cambio ha podido mantener la gobernabilidad de un estado tan complejo como el de México. La capacidad negociadora para llegar a acuerdos con las otras fuerzas políticas, Morena y PAN particularmente, ha generado estabilidad. Alguna vez estuvo a punto de irse, pero se contuvo; la presión no es poca, pero nadie le dijo que sería fácil. Parece que hay Ozuna para rato.
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Los nuevos gobiernos municipales fueron electos para un periodo de 36 meses, ya se les fueron siete y poco o nada ha cambiado para la realidad cotidiana de las personas. De los 55 de Morena no hay uno brillante o que destaque notablemente sobre los demás, salvo honrosas y discretas excepciones, el cambio ha sido inercial. El PAN, que tiene mayoría en 31 municipalidades, sigue siendo el mismo de siempre, sólo Enrique Vargas, en su segundo periodo consecutivo, ha alcanzado la nota alta. De los 21 gobierno priistas no hay nada destacable, lo mismo de siempre, quizás el alcalde reelecto de Valle Bravo sea esa excepción que confirma la regla. El independiente Juan Hugo de la Rosa, en Nezahualcóyotl, es otro bien calificado. El resto: cinco del Verde, cuatro de Nueva Alianza, dos del desaparecido Vía Radical, uno de PT y uno de MC, para el olvido. Los procesos electorales no están produciendo los gobiernos con la calidad que se requiere.
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Marco Velasco Monroy fue asesor de Emilio Lozoya en la dirección General de Pemex. Después pasó a la subdirección comercial de Pemex-Refinación. De allí, finalmente fue colocado en Pemex-Transformación Industrial como subdirector de combustible de transporte. Antes de eso, el mayor contacto que había tenido con el sector energético era elcargar combustible en la gasolinera. No sabía nada, pero allí quiso colocarlo Enrique Peña, sabedor de sus habilidades en el manejo del dinero y el financiamiento a campañas políticas que aprendió bien en su paso por la tesorería del PRI del Estado de México. Marco es de la estirpe de Atlacomulco y muy cercano también a otro pilar del peñismo: César Camacho. Hace unos meses fue incorporado al gobierno del estado, tal vez sin mucha conciencia o sin imaginar el escándalo de la trama Lozoya. Amablemente le pidieron que dejara la subsecretaría de Tesorería porque su presencia podría tornarse tóxica y exponer al gobernador del Mazo, a quien no le faltan problemas como para echarle encima innecesariamente uno más. Entregó la oficina y se fue con la promesa de ser reincorporado en otra área más adelante… mentira piadosa, eso no va a suceder.
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En Metepec con Gabriela Gamboa las cosas están peor que antes, tal vez como nunca antes, quizá regresando a los niveles de José Rico Ávila, aquel alcalde que terminó en la cárcel acusado de corrupto. La percepción general es que la morenista de derecha está más ocupada en sus asuntos particulares que en gobernar bien. La seguridad pública es quizá lo más deteriorado, la delincuencia está totalmente fuera de control. Ahora la modalidad es el asalto en tiendas departamentales y supermecados. Este lunes tres mujeres se presentaron en la Fiscalía de Justicia a denunciar; una fue víctima en Sam´s, otra en Chedraui y otra en La Mega. Ah, pero eso sí, qué tal el suculento negocio de la renta de las patrullas que parece no sirven para nada.
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La secretaria de Turismo, Aurora González Ledezma, la cara más amable del gobierno, estará hoy en punto de las 7 de la noche en el Conversatorio AD, en vivo y directo como siempre, en streaming a través de nuestro portal y simultáneamente en nuestras redes sociales. Hay mucho de qué hablar con ella, participen.


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