Qué semana para MORENA. Deplorable proceso interno y con un alcalde al borde de la muerte. Escuchar las acusaciones que entre ellos mismos se profieren, quiebra el ánimo y la esperanza de los seguidores cándidos que lo veían como un agente de cambio. Generalizar es injusto, pero una buena parte de ese partido está podrida. Ambiciosos vulgares se apoderaron de él para beneficio personal. La derrota moral también le ha alcanzado.
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Gerardo Ruiz Esparza tiene propiedades por todos lados. Su inventario de bienes inmuebles es inimaginable. Para guardar las formas cuando terminó el gobierno anterior, vivió unos meses en su residencia de Metepec, en San Carlos. Pasaba tiempo también en uno de sus departamentos de Santa Fe o en su casa de Valle de Bravo. Cuando se vio en riesgo de ser perseguido penalmente por corrupción, se fue a España donde hace tiempo había comprado otro inmueble. No, ya no está en México, emprendió la huida hace más de un par de meses. Está prófugo… al menos de la opinión pública.
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El senador Ricardo Moreno es una broma. Como la bruja del cuento de Blanca Nieves, pasa los días preguntando: espejito, espejito, dime quién es del GAP el más bonito. Está instalado totalmente en el egocentrismo, basta echar un vistazo a sus redes sociales para corroborarlo. Algo le pasó que se perdió en el camino, se esperaban mejores cosas de él, pero terminó extraviado.
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A propósito del GAP, parece que le salió el chirrión por el palito. Ensoberbecidos presumían que barrerían en el proceso interno en el Estado de México, que arrasarían en prácticamente los 41 distritos, pero no, no pudieron. Por el contrario, en más de la mitad del territorio estatal quedó claro que no tienen control ni buena reputación, de plano no los quieren. Parece que el reinado de Higinio Martínez y estado mayor está en su crepúsculo. Todo lo que sube, baja.
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En la Secretaría de Justicia y Derechos Humanos no atinan a justificar porqué les pareció buena idea gastar más de 220 millones de pesos durante solo 12 meses para emitir actas de nacimiento en máquinas electrónicas. Ese, bien puede ser considerado uno de los gastos más idiotas de la administración pública estatal en 2018. Al titular, Rodrigo Espeleta, podría costarle el trabajo si no da una explicación convincente que no podrá, porque no existe.
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Y mientras Juan el frívolo toca el arpa en su balcón viendo galopar sus caballos lusitanos,escuchar cumbias en el zócalo o el rugir de los bólidos en la F1, la ciudad sigue horrible y sin funcionar. Ahora, frente a las inundaciones solo falta que quiera organizar un torneo de canotaje. Maldita liviandad.


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