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Se dice que

La evidencia abunda de cómo la narcopolítica se ha apoderado de buena parte del sur del Estado de México. Es un tema gravísimo que nadie se atreve a colocar en la agenda de la discusión pública

El semáforo rojo es apenas una sugerencia que, por lo que se ve, mucha gente ha decidido ignorar. El espacio público se ha colmado otra vez de personas, como si ya no hubiera peligro. No puede responsabilizarse de lo que sucede a las autoridades, la información sobre los riesgos abunda. Ha vencido la necesidad, el hastío y la indolencia justo en pleno pico de contagios. Parecía que todo iba bien… hasta ahora.

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La evidencia abunda de cómo la narcopolítica se ha apoderado de buena parte del sur del Estado de México. Sus empobrecidos y rurales municipios están sometidos por el crimen organizado desde años. Allá, contados son los que pueden ser alcaldes o diputados sin el visto bueno de la mafia, el Estado ha perdido el control territorial. Es un tema gravísimo que nadie se atreve a colocar en la agenda de la discusión pública, a visibilizarlo. Es francamente dramático.

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El PRI necesitará mucho más que buena organización, buenas propuestas y buenos candidatos para ganar en las elecciones concurrentes de 2021 en el Estado de México, como lo ha dictado, quizá con cierta simpleza, la senadora Beatriz Paredes en su reciente visita. Primero tendría que aclarar qué entienden en el PRI por “ganar”. Las condiciones políticas no le son mejores hoy que en 2018, por el contrario, los expedientes de corrupción le hunden cada vez un poco más. Hoy se ve cuesta arriba que pueda superar lo que obtuvo en las votaciones anteriores: una veintena de gobiernos municipales, 2 diputados locales de mayoría y 3 federales. Parecería que al PRI no le queda otra alternativa que coaligarse con PAN-PRD-MC, la única forma de competirle el poder a MORENA. El debate está abierto.

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A quien parece se le está descomponiendo el escenario es al dirigente del Partido Verde, José Couttolenc. El diseño de la estrategia que echó a andar hace poco más de un año, no consideraba una alianza con MORENA que le amarraría de brazos; por el contrario, su apuesta es todo lo contrario, reventar cualquier acuerdo. Pepe tiene compromisos con parte de la nomenklatura que antes controló al PRI, ha comprometido espacios, y pretender jugar como la tercera vía si se concreta la alianza PRI-PAN-MC-PRD. Estará por verse qué tanta libertad le da su dirigencia nacional.

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Nos hay que ser muy ducho para notar que en la nueva estructura de delegados del PAN quedaron fuera dos grupos, el de Ulises Ramírez y el de Edgar Olvera, al menos en primera instancia. ¿Qué fue lo que pasó?