Los demonios andan sueltos en la UAEMex. El escenario se percibe enrarecido, quizá porque las reglas no escritas de la sucesión se han modificado. Los protagonistas juegan rudo, podría decirse que, en algunos casos, hasta sucio. Los apetitos externos por influir en el proceso son obvios. Desde Juan Josafat Pichardo hasta Alfredo Barrera el rito de traslado del poder fue siempre el mismo, pero hoy todo ha cambiado, ojalá para bien. Sobre la institución, nadie.
*
A propósito del relevo en rectoría, es notorio el desarrollo de la corriente de opinión en favor de que la UAEMex sea por fin dirigida por una mujer. La idea es bien acogida, sobre en todo en los sectores progresistas, pero encuentra resistencia en grupos retardatarios de poder que creen que eso abriría la puerta a que en 2023 inexorablemente una mujer gobierno el Estado de México. ¡Pff!
*
El chisme grande del pueblo chico, la supuesta golpiza que el hijo del gobernador Arturo Montiel, de 77 años, habría puesto al treintañero hijo de Lupita Dalessio. La versión es tan morbosa como inverosímil. A Montiel se le ha acusado de muchas cosas, pero hasta donde se sabe, no de ser el maestro Roshi. Es ridículo que, en momentos tan complicados por la pandemia, con el presupuesto 2021 discutiéndose en la legislatura y la hija de la alcaldesa de Metepec metiéndose a la bolsa una millonada por no hacer nada, los medios y la gente se emboben con ese tipo de sandeces.
*
En la sociedad, pero también en el poder público, no se está entendiendo de manera correcta la emergencia sanitaria. La prioridad en la agenda del gobierno tendría que ser cómo ampliar la capacidad de atención en hospitales, más personal médico, más camas y más respiradores. En la sociedad tendría que entenderse la urgencia de detener la cadena de contagio y actuar en consecuencia. Estamos en el peor de los escenarios y no se dan cuenta.
*
Por alguna razón la nueva secretaria de la Mujer, María Isabel Sánchez Olguín, de quien se espera mucho, ha optado por guardar bajo perfil, tanto que da la impresión de que trabaja de incógnita. Poco o nada han cambiado las cosas, la percepción es que todo sigue igual. Sería una lastima en que la creación del ministerio que encabeza no quede solo en anécdota administrativa.


Síguenos