La bancada priísta en la LX Legislatura de solo 12 diputados -11 de representación proporcional y apenas uno de mayoría- no tiene poder. Su fuerza específica, de 15 por ciento de los votos, le alcanza para muy poco, casi nada. Por eso su desempeño ha sido, en el mejor de los casos, testimonial. El Poder Ejecutivo lo sabe bien y lo ha asumido negociando directamente con Maurilio Hernández en su calidad de líder de la fracción mayoritaria de Morena. Ser coordinador de los tricolores en el Poder Legislativo es un encargo de segundo nivel, más de publirrelacionista que de operador político.
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Marlon Martínez es un político sin ningún talento excepcional, pero tiene olfato para oler dónde está el poder. Representante del priísmo rural del norte del estado, ha sido alcalde de Jilotepec y dos veces diputado. Su bienhechor fue siempre Ricardo Aguilar, él lo hizo políticamente, pero un día inopinadamente le dio la espalda y se puso al servicio de Miguel Sámano, quien le ha protegido desde entonces. Veremos al servicio de qué grupo se coloca ahora y qué útil resulta a su partido y a su jefe político, el gobernador del Mazo.
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Quizá de este lado del Estado de México, en Toluca capital y alrededores, poco se sepa de Xóchitl Zagal, diputada federal con licencia y secretaría de Organización de la dirigencia nacional de Morena, pero es uno de los verdaderos talentos de la 4T en el Estado de México. Congruente, estructurada, de pensamiento crítico y millenial convencida de la necesidad del cambio, se ha desarrollado muy bien y es, con Delfina Gómez, uno de los cuadros de la izquierda con futuro promisorio. Es muy probable que Xóchitl sea la candidata de Morena a la alcaldía de Cuautitlán Izcalli, si la postulan, arrasará.
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Es una pena lo que ha sucedido con la Presea Estado de México. Desde hace años ha perdido relevancia. La burocracia política y administrativa le dio al traste al máximo reconocimiento público que el Estado entrega a sus ciudadanos hasta convertirla en un premio del gobierno. Ojalá la rescaten, le den seriedad y logren el respaldo de los ciudadanos y la necesaria legitimidad. ¿A quién importa hoy ganarse la presea?
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Los peores críticos del PRI son los priístas. El ánimo está quebrado en su militancia. En la élite dominante lo que prevalece es el conflicto con los otros grupos de interés. Lo que tiene para repartir es poco y todos se sienten con méritos a poseerlo. El PRI llegará a las elecciones dividido y desmotivado. La alianza con PAN y PRD fue como darse un tiro en el pie, los inconformes encontraron un aliciente más para irse o votar en contra y, como ya sucedió en 2017 y 2018, la mayoría ve como única opción a Morena. Chequen las encuestas.


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