La destrucción de bienestar en el Estado de México después de 10 meses de crisis por pandemia es profunda, lastimosa y todavía no cuantificada con precisión. Los primeros cálculos serios de los especialistas advierten el crecimiento de hasta 5 por ciento de mexiquenses en condiciones de pobreza y población con un ingreso inferior a la línea de bienestar podría haber pasado de 51.4% a casi 60 por ciento. El avance de casi una década se esfumó. Terrible.
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A pesar del panorama tremendamente complicado, no hay en la narrativa de las fuerzas políticas y económicas locales, una propuesta clara, consistente para reconstruir lo perdido. Hace falta un gran acuerdo de Estado para salir del atolladero. Son tiempos para la altura de miras, para la concordia por el bien de todos. Quizá es mucho pedir, muy cándido, porque lo que hoy les ocupa es la inescrupulosa disputa por el poder.
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El problema principal de la industria restaurantera no es la restricción del servicio presencial, sino la ausencia de consumidores. Abrir los locales no resolverá por sí mismo su crisis, lo que necesitan son comensales y la gente que puede se está cuidando, se queda en casa. Otras economías lo que han hecho para ayudar al sector, es entregar subvenciones para el pago de rentas y otros gastos fijos, allí sí, el gobierno se ha quedado muy corto. No sería mala idea que el Poder Legislativo pruebe de emergencia el seguro de desempleo o mínimamente una especie de Tarjeta Rosa para todos aquellos que han perdido empleo o ingresos fijos.
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Cuando se cree que Antorcha Campesina ha tocado fondo en su decadencia y no puede descender más, la inconmensurable miseria moral de sus lideres lo consigue. Ahora Lucran con las vacunas contra el covid-19 y manipulan a la gente más pobre y a la más ignorante. No tienen escrúpulo y están empeñados en mantener el control de sus cotos de poder y financiamiento en el Estado de México. La fiscalía y la autoridad electoral no pueden hacerse de la vista gorda con lo que está sucediendo en Chimalhuacán e Ixtapaluca, se están cometiendo delitos electorales y deben ser sancionados.
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El trio de chiflados que la comunidad universitaria tiene identificados, siguen engañando bobos con su cuento. La verdad es que lo único que quieren es recuperar los privilegios que les fueron retirados y les mantuvieron cebados durante años. Las probabilidades de que se hagan del gobierno de la UAEMex son de cero, no tienen nada, bueno ni ideas propias. En MORENA, donde han pretendido refugiarse, les desprecian por insulsos y convenencieros.


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