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Se Dice Que…

Se Dice Que…

Bueno, el Estado de México llegó a sus primeros 190 años con mas pena que gloría. Casi dos siglos después más de la mitad de su población está en la miseria, una buena parte no tiene ni para comer, más de medio millón no encuentran empleo, año con año alrededor de 300 mil personas con victimas de algún delito, la calidad de los servicios públicos va de mala a pésima, la corrupción es galopante, la democracia es una simulación. No, en verdad no hay muchas razones para que la gente esté jubilosa, la única que ha ganado es la clase política.

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Al joven jefe de la Oficina de la Presidencia de la República le repapalotea placearse por el Estado de México. Es el nuevo ajonjolí de todos los moles ceremoniales, el invitado favorito a la liturgia eruvielina. Aurelio Nuño Mayer, de apenas 35 años de edad hace el trabajo político que a él y a su grupo, encabezado por el poderoso secretario de Hacienda, Luis Videgaray, conviene. Ya tiene el Estado de México, quieren conservarlo y de allí por a Los Pinos.

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Erasto Martínez Rojas se ha consolidado como el hombre fuerte del eruvielato. Su proceder se parece más al de un vicegobernador que al de un secretario de Finanzas. Sus decisiones no se circunscriben al área técnico financiera, la mayoría son de carácter político. Erasto no es muy sutil, recurrentemente pasa por encima del secretario General de Gobierno o de cualquier que se le ponga enfrente. Es un hombre que se está embriagando con las mieles del poder. Personajes como él se han visto por decenas e invariablemente su final es el mismo, terminan mal.

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En el círculo cercano del gobernador hay un personaje que, sin proponérselo, alimenta todos los días la hoguera del escarnio. Su frivolidad, que linda en el diván, lo ha llevado una vez más al cirujano plástico, ahora para arreglarse los labios, los quiere más sexis, según él. Se los ha operado, los hizo un poco más anchos y rojos. Ese es el nivel, en manos de gente como él están algunas decisiones de gobierno. Dios nos agarre confesados.