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Se Dice Que…

Se Dice Que…

Como deportista, Víctor Estrada fue muy destacado, podría decirse que brillante: medalla de oro en juegos Panamericanos y Centroamericanos, plata en el mundial de taekwondo y bronce en olímpicos. Pero como servidor público y político ha sido poco menos que mediocre. Como delegado del ISSSTE fue una nulidad, como candidato a senador por Nueva Alianza fue arrasado y, ahora, como diputado local por el principio de representación proporcional, no ha hecho nada más haya de regalar despensas o cualquier chuchería para fotografiarse con la gente mas pobre e ignorante. En el extremo de corta pero decadente carrera política, no gana premios. Ahora los compra y “patito” como los Tlatoani que lejos de enaltecer ridiculizan, estigmatizan. Pobre Víctor, hasta dónde ha caído, nada tendría que agradecer a su madrina Elba Esther.

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Víctor no es él único que compró su premio, otros 15 más, pero él si tenía un prestigio, como deportista, que cuidar. No extraña que el presidente de la Junta de Coordinación Política de la Legislatura y pastor de los diputados priístas, Aarón Urbina lo haga, es su costumbre, sello de su borrascosa trayectoria política, tampoco que lo hagan figuritas del PAN, PRD y MC, seres pequeños que llegaron a la representación popular no por vía de sus méritos o liderazgos, sociales, intelectuales o académicos, sino por simple fortuna. Ese el nivel de legisladores que tenemos.

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En el sur las cosas están peor que el oriente del estado. Proporcionalmente con su población, la cantidad de hechos violentos que alla suceden es de horror, de escenario de guerra. Apenas el fin de semana hubo un enfrentamiento en Temasclatepec y murieron 5 personas, ese tipo de masacres ya son comunes en la zona, santuario de narcotraficantes desde hace mas de una década. Electoralmente es un zona muy pobre, de muy baja densidad de votantes, tal vez por eso el gobernador no tenga presente a la tierra caliente ni en su discurso. Eruviel está hecho bolas y día con día se enreda más y más en sus excusas que nadie cree. Es el discurso del fracaso.

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Alguien de ideas muy perversas, por cierto enemigo declarado de Enrique Peña, le ha metido en la cabeza a Eruviel la idea de qué puede ser candidato del PRI a presidente de la república. No es broma. El gobernador, que vive en apuros políticos desde que tomó posesión, la ha tomado muy en serio tanto que poco hace para conservar lo que tiene. El plan de la malévola mente que tiene engatusado considera como punto medular la acumulación de fuerza económica para financiar una larga precampaña, de allí salió la idea del “cochinito” de que tanto y tanto se habla en gobierno.