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Se Dice Que…

Se Dice Que…

Ejercito y marina emprendieron en la zona limítrofe del estado con Guerrero, la cacería de los liderazgos más violentos y temibles de las reminiscencias de “La Familia”, que desde hace casi una década han devastado al sur de la entidad. La implacable búsqueda, que no se detendrá hasta que caigan vivos o muertos, se ordenó luego de que en días pasado los criminales atacaran a efectivos de la fuerzas federales matando a un marino. Las horas de Johnny Hurtado Olascoaga “El Mojarro” y José María Chávez Magaña, "El Pony", parece están contadas. Tuvieron que pasar mas de 10 años de terror y que llegaran las autoridades federales, para poner fin a una larga historia de horror.

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Tierra caliente es escenario de guerra. Las fuerzas armadas operan para quitar el control de la región al crimen organizado. Nada fácil será la empresa, la delincuencia se ha enraizado, de hecho ha logrado construirse una base social que la protege. Lo que sucede en Luvianos, Tlatlaya, Amatepec y Tejupilco, es muy parecido a lo que pasa en Michoacán. Cuando se destape la cloaca la pestilencia inundará a todo el estado.

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Vaya escena de abusos y prepotencia la que protagonizaron la mañana ayer martes los guardaespaldas del director de Seguridad Pública Municipal de Metepec. Alrededor de la 9:00 horas iniciaron la persecución de un Renault Megan gris sobre las calles de San Lorenzo Coacalco, la única razón fue que les pareció “sospechoso”. Iban a bordo de una camioneta negra Endeavor Mitsubishi sin placas ni rótulos que chocaron, primero contra un poste, luego contra la camioneta de un civil, en su loca e imprudente carrera. Con ayuda de la policía lograron dar alcance al Ranault, lo guaruras bajaron como locos y golpearon a patadas vehículo del que bajo pálido un jovencito de 19 años, Alvaro Isaías, estudiante de Tecnológico regional que casi entra en shock al pensar que intentaban secuestrarlo. Algo urgente debería hacer la alcaldesa para poner fin al comportamiento de primates de los escoltas del jefe de la policía, que se sienten los marshals Dillon del pueblo. Que dediquen a atrapar delincuentes y dejen a los ciudadanos productivos y pacíficos en paz. Lo menos que deben hacer es reparar el daño ofreciendo una disculpa a Alvaro y pagando los gastos de reparación de su automóvil. ¡Si serán…!