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Se Dice Que…

Se Dice Que…

Extraño, muy extraño, por no decir sospechoso, el silencio que han guardado las autoridades locales sobre el duro golpe que dio el gobierno federal al crimen organizado que opera en el Estado de México, con la captura de Mario Casarrubias Salgado, líder del violento grupo “Guerreros Unidos”, responsable de decenas de asesinatos y del comercio de toneladas de droga. Nadie se atreve hablar, quizá por aquello de que para tener boca grande hay que tener cola chica. Muchos, pero muchos en verdad, estaban embarrados con el “Sapo Guapo” que vivía plácidamente desde hace años por rumbos del aeropuerto de Toluca y se le veía tranquilamente en los principales restaurantes de Metepec sin que nadie lo molestara.

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Fueron sus rivales de “La Familia” quienes a través de acciones de narco-propaganda alertaron de cómo Casarrubias se había convertido en el “dueño” de la plaza de Toluca y alrededores desde principios de este sexenio. Al menos en par de ocasiones acusaron directamente al entonces secretario de Seguridad Ciudadana, Salvador Neme y otro mandos de ofrecer protección institucional a ese mafioso.

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El llamado “Sapo Guapo” llegó al Estado de México hace más de 10 años como uno de los sicarios predilectos de Edgar Valdez Villarreal, “La Barbie”, quien lo responsabilizó de las “relaciones públicas” con las autoridades locales. El “Sapo” fue durante muchos años quien pagaba los sobornos del cartel de los “Beltrán Leyva” a policías y políticos locales corruptos.

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Lo que pasa en Luvianos es una tragedia. Es la representación viva del Estado fallido. El pequeño municipio que apenas cumple 12 años de haber sido creado, es tierra de nadie. Fracasó el gobierno municipal de la izquierda perredista y el gobierno estatal priísta lo abandonó. El gobierno federal intenta por vía del uso de la violencia legítima, retomar el control. Allá en ese pedacito sureño de sólo 703 kilómetros cuadrados de tierra caliente, ha mandado durante mucho tiempo el crimen organizado. Luvianos, para que se entienda, pudo ser la locación real de “El Infierno” de Luis Estrada. Es el desgobierno.