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Se dice que

Patricia Durán tenía todo para triunfar, el amor entró en su vida por la puerta y el éxito salió por la ventana.

En democracia, cualquiera podría ser gobernador. Ese es el ideal y, por lo que se ve, Juan Hugo de la Rosa –el dos veces alcalde Neza– es un idealista que ha exteriorizado su legítimo anhelo de intentar suceder en el cargo a Alfredo del Mazo. Las ganas las tiene. Solo le faltan pequeños detalles, como un fuerza social que lo impulse, un partido que lo registre y un programa que convenza a los electores.

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De que tan fea manera ha terminado Patricia Durán su experiencia como alcaldesa que es muy probable que todas las puertas le sean cerradas, las de la derecha y la de la izquierda. Una mayoría de electores de Naucalpan quedó muy desilusionada y difícilmente volvería a votarla, al menos en el corto plazo. Patricia tenía todo para triunfar, el amor entró en su vida por la puerta y el éxito salió por la ventana. Ahora lo que le queda es ser muy feliz. Viéndolo bien ¡ganó!

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Gabriela Gamboa, Juan Rodolfo Sánchez y Gerardo Nava, entre otros impresentables tienen algo en común más allá de haber sido pésimos alcaldes: que todos fueron candidatos de Morena con el favor de Ricardo Moreno, entonces ínclito operador de su compadre Higinio Martinez. Es tiempo de que Ricardo cuente cómo y por qué empoderó a esa legión de bribones  incompetentes.

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Los disputados de Morena tienen entrampado el presupuesto 2022 del Estado de México, principal instrumento de política política pública. A pesar de que se les han aceptado todas sus observaciones, hasta las más caprichosas, se niegan a votar el proyecto en lo que puede entenderse como una estrategia para debilitar al Poder Ejecutivo. De acuerdo con la ley hay tiempo todavía, hasta el último día de enero cumple el plazo. Está claro que a Maurilio Hernández no le corre prisa aunque a todos los demás se los lleve el tren.

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Arturo Montiel sigue siendo un actor político con mucho poder. No se deja ver, pero se hace sentir. Influye. Desde hace meses se ha constituido en una de la vías más apasionadas para defender la posición en el Estado Mexico. En su narrativa, el PRI puede mantenerse en la gubernatura 6 años, no habiendo razón para sentirse derrotados.