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Se dice que

Fernando Flores es un hombre rico, muy rico. Pero como nuevo alcalde de Metepec es un desplante de mala imagen, que ahora haga sus traslados en un vehículo de lujo que ni Obama

A Juan Pedro García Martínez siempre le ha caracterizado su incontinencia verbal. Es un deslenguado que tiene por mala costumbre hablar mal de los demás. Ahora, a sus muchas negativas hay que agregarle la de ser un mal agradecido que muerde la mano que le da de comer. Pudo ahorrarse su malcriada despedida del gobernador, pero no, tenía que lucirse. Enrique Vargas se hace de los servicios de un eficaz operador electoral, innegable, pero quién sabe si valga la pena porque el paquete incluye todos su defectos. El que traiciona una vez, traiciona siempre, no debería olvidarlo.

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El proceso de relevo en la presidencia estatal del PRI, abierto ante la inminente salida de Alejandra del Moral, empieza a generar cierta agitación entre grupos e individuos interesados en influir o de plano imponerse de cara a la sucesión en la gubernatura. Lo de Juan Pedro es apenas un atisbo. Erick Sevilla, Miguel Ángel Torres, Gustavo Cárdenas, María Isabel Sánchez Holguín, Laura Barrera, Martha Hilda González o Mercedes Colín son algunos de los nombres que van y vienen, todos con posibilidades reales. No pueden ser malas noticias, son signos de vitalidad política.

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Hay que ser muy mezquino, muy pequeño, para considerar como un desacierto o error del gobernador haber establecido una relación institucional respetuosa de colaboración con el Poder Ejecutivo Federal. Si algún acierto digno de reconocimiento tiene su administración es preciosamente ese. Al Estado de México le ha ido muy bien con ese acuerdo, allí están los datos. Aeropuerto, tren, vialidades, parques y presupuesto suficiente. Del Mazo tomó la decisión correcta, aunque a algunos enanos, desde la optativa de sus intereses, no les parezca.

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Precisamente esa buena relación entre el gobernador y el presidente será fundamental para destrabar el presupuesto 2022, dilatado en la Legislatura local por la bancada de Morena. Todo indica que se sugerirá respetuosamente a los legisladores del Movimiento de Regeneración Nacional que reconsideren su postura sobre la contratación de más deuda pública, necesaria en este caso para financiar obra pública relacionada al aeropuerto de Tecámac.

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Fernando Flores es un hombre rico, muy rico. Empresario exitoso, sus negocios le dejan mucho dinero. Tiene para comprarse la camioneta más cara del mercado, si así lo quisiera. Nadie podría decirle qué hacer con su dinero. Pero como nuevo alcalde de Metepec es un desplante de mal gusto, de mala imagen, que ahora haga sus traslados en un vehículo de lujo que ni Obama. Nada como lo sencillo, lo básico. En términos de comunicación política metió las cuatro. En Metepec están hartos de clase política mamona.