El gobierno de David Sánchez Guevara fue un desastre para la gente de Naucalpan, pero aún así, su partido y el grupo en el poder lo premiaron con una candidatura a diputado federal. La destitución que hizo el cabildo este miércoles del corrupto jefe de la policía que él nombró antes de irse, es la confirmación de su nefasto paso por la alcaldía. Es increíble, un acto de cinismo mayúsculo, que pretenda tener méritos para que la gente vote nuevamente por él. Y lo peor de todo es que, como están las cosas, puede ganar.
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Si de currículo se trata, el del coronel Alfonso Cancino Aguilar, nuevo comisario de Seguridad Pública y Tránsito de Naucalpan, es impresionante. Según su hoja de servicios fue jefe de escoltas de los presidentes de la Madrid y Zedillo y de logística de Salinas de Gortari, sub jefe de seguridad de Fox y responsable del cuidado personal de Marta Sahagún. Es un militar duro que durante los últimos 30 años se ha meneado en las más altas esferas del poder. Naucalpan es mucho más estratégicos que algunos de los estados del país. Su territorio es uno de los más inseguros y violentos en México. El crimen organizado y el crimen común imperan. Le quedarán apenas 7 meses para tratar de levantar el tiradero.
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Y en pleno debate nacional sobre la corrupción que asfixia al país, resulta que la seguridad pública de uno de los municipios más importantes, “la joya de la corona” le llamaban, haya estado en manos de un bribón e incompetente policía que dedicó la mayor parte del tiempo y del poder que se le delegó a enriquecerse, a robar. Peor aún, que lo dejaran irse campante, sonriente, cuando hay todos los elementos para procesarlo penalmente. Con el escándalo de la destitución por corrupto de Jorge Jiménez Contreras, desviaron la atención de lo realmente importante, que era castigarlo ejemplarmente y meterlo a la cárcel. Puro atole con el dedo.
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No hay duda que el grupo dominante en el Estado de México es el del secretario de Hacienda Luis Videgaray. Muchos de los hoy candidatos del PRI están relacionados con ellos. Como muestra un botón, basta con revisar la planilla al ayuntamiento de Metepec para ver la mano del jefe del SAT, Aristóteles Núnez, quien se dio el lujo de colocar en posición de privilegio a uno de sus hombres más allegados. Todo fue por cuotas y entre cuates.


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