El caso del escultor Jesús Nonato Barrón es paradigmático de la decadencia del Estado. La acusación en su contra es, de menos, inverosímil. Está en la cárcel porque cuatro guaruras armados hasta los dientes lo acusan de intentar asaltarlos a mano limpia. Peor aún, el ministerio público dio por buenos los fantásticos argumentos y lo envió a Almoloya. Nonato está detenido junto a uno de sus parientes y otro mas está convaleciente de dos disparos que recibió de los guardaespaldas al servicio de Isael Montoya Arce, funcionario de mala reputación bajo sospecha de corrupto. Esto es inaceptable. El gobierno está obligado a dar explicaciones.
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Isael Montoya Arce hace unos años tuvo que renunciar como consejero del Instituto Electoral involucrado en un par de escándalos de corrupción. Se le señaló como uno de los beneficiarios de un soborno de casi 25 millones de pess que pago la empresa Cartonera Plástica para que le fuera asignado un contrato con sobreprecios para la elaboración de urnas. Otra empresa, Silvaform, también lo señaló como uno de los personajes que operó para favorece a la empresa Litho Formas para la impresión de boletas con muy bajos estándares de seguridad. Eran los tiempos de Montiel. Se fue con mas pena que gloria bajo sospecha de corrupto. Parece absurdo, es el colmo, que ahora haya regresado al servicio público estatal como Inspector General de la Instituciones de seguridad, es decir como el que persigue y castiga a los policías corruptos. Pusieron al pirómano a cuidar la dinamita.
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La edición para Latinoamérica del periódico español el País dedicó parte de su portada a Ecatepec, no para elogiar el desarrollo, ni la bonanza de la tierra natal del gobernador, sino para hacer una denuncia continental sobre los atroces feminicidos que siguen sin detenerse en el Estado de México. Para el país, Ecatepec “huele a basura y pobreza”. Fue contundente, inapelable. Han empezado los tiempos duros para Eruviel.
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La soberbia es la madre de todas las estupideces. Parece que no han aprendido la lección, se caen una y otra vez, y no dejan de cometer el mismo error. Enviar uno de los helicópteros de seguridad para el cómodo transporte del Distrito Federal a Valle de Bravo de los invitados Eugenio Derbez y Marco Antonio Regil al foro de CONAGO, fue francamente tonto. Rápido se les olvidó el caso Korenfeld. Ahora, el secretario de Finanzas, Joaquín Castillo, quien controla la coordinación de Servicios Aéreos, tendrá que dar explicaciones y podría ser sancionado. ¡Si serán!


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