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Se dice que

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Se dice que

Los diputados de la LXI Legislatura local siguen gastando dinero público como señoras de Las Lomas en depresión

Dos personajes políticamente cercanos a Alfredo del Mazo se han colocado junto con Miguel Ángel Osorio Chong –los tres peñistas también– en la vanguardia por la renovación del PRI. Carolina Monroy y César Camacho, en su calidad de expresidentes del Comité Ejecutivo Nacional, han expresado con toda claridad la urgencia de que “Alito” renuncie y reorganizar a su partido antes de las elecciones del Estado de México. Y es que los escándalos de corrupción de Alejandro Moreno atizan el rencor social que incuba al antipriismo. “Alito” puede costar muchos votos al PRI mexiquense en el momento que más los necesita.

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Se suponía que había un acuerdo, si no explícito sí tácito, entre Alejandro Moreno y el gobernador Del Mazo, para dejar que el priismo mexiquense decida quién será su candidata o candidato a gobernador a cambio de no entrar en la disputa por la dirigencia nacional, de hecho, hasta para apuntalar a Moreno para que resista hasta que termine su período en agosto del año próximo. Pero “Alito” no cumplió una vez más su palabra y es quien alienta, entre otros, a Ana Lilia Herrera para que intente quedarse con la candidatura, aunque los delmacistas no quieran.

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Los diputados de la LXI Legislatura local siguen gastando dinero público como señoras de Las Lomas en depresión. Llenan sus vacíos gastando en cosas francamente absurdas. Si parecía un abuso que pagaran millón y medio de pesos en botellitas de agua, ahora ha saltado al conocimiento público otro contrato del año pasado por medio millón de pesos en sanitizantes para mingitorios. Quieren que sus baños huelan a flores y no a meados. Son verdaderamente insufribles.

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Vaya, vaya. Ahora resulta que el alcalde de Tlalnepantla, “Tony” Rodríguez, es tomado por la clase política tradicional, en especial priista, como su financista de cabecera. Acuden a él para que pague actividades u operaciones políticas, claro, no con su dinero, sino con el del presupuesto. Muy grave si es realmente cierto como denuncian empleados del propio ayuntamiento que dan testimonio de cómo se cargan a la cuenta pública facturas y notas de algunos aspirantes a la gubernatura.

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¡No chocó, lo chocaron! Así de jocosa e inverosímil la explicación de la Secretaría de Obra Pública sobre el despedimiento de uno de los plafones del recién construido Parque de la Ciencia en Toluca. No es lo mismo rendir cuentas que… ¡contar cuentos!