Una familia entera es asesinada a plena luz del día en su casa para robarle unos gramos de oro. Otra, pierde todo su patrimonio de 30 años de trabajo durante un asalto a su hogar durante la noche. Una niña de 13 años es violada en su domicilio y la policía ignora sus desgarradores gritos de auxilio. A un taxista lo matan de un disparo en la cabeza. Un joven DJ muere a tiros en un Motel. Asesinos, ladrones, violadores, secuestradores, criminales psicópatas andan sueltos en la ciudad como depredadores buscando nuevas presas. Toluca está perdida.
*
El peligro es allí, nadie está a salvo. Cerrar puertas con llave y candados, tapiar ventanas, colocar rejas, cámaras, alarmas. Contratar guardias, seguridad privada, comprar un arma. La sensación de los ciudadanos es de desamparo, la integridad física y el patrimonio de la persona está en riesgo permanente. El peligro se siente en toda la ciudad. La respuesta de la autoridad es tibia, insuficiente, mediocre. No sabe, no quiere o no puede hacer nada. Vivir en Toluca es vivir con miedo.
*
Algo se ha podrido en Toluca si es que más de su gente se ha vuelto mala, abandonando la forma pacífica de ganarse la vida para convertirse en sociópata; que unos estén matando, robando y abusando a otros. Es la decadencia, pero mayor desgracia es que la autoridad no tenga ni la menor idea de cómo afrontar y resolver la crisis. ¿Está paralizada por ignorancia, apatía o perversidad? Su inacción está costando vidas.
*
Hace una semanas una banda entró a la casa de un ex magistrado y ex subprocurador general de Justicia, se llevo todo, literalmente todo. La investigación prácticamente ha sido abandonada, no hay menor avance. En ese caso como sucede en 9 de cada 10 denuncias el crimen quedará impune. A Eruviel sus colaboradores encargados de la seguridad pública y la procuración de justicia le mienten, lo engañan vilmente con cifras y buenos resultados inventados. Lo han alejado de la gente.


Síguenos