Ottawa, Canadá: Delfina tiene más estudios que Peña. Es licenciada en educación básica –egresada de la Universidad Pedagógica Nacional–, con maestría en pedagogía –por la misma institución–, y tiene una segunda maestría en educación, con especialidad en administración de instituciones educativas, por el Tecnológico de Monterrey. Ha leído más de tres libros y, como maestra de primaria, educó a cientos de niños durante más de una década. Su grado académico es mayor no sólo al de Peña, sino al de algunos otros exgobernadores del Estado de México, como Montiel o Hank, por citar algunos de los más emblemáticos.
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La trayectoria académica de la candidata de Morena opaca la de cualquiera de los integrantes del gabinete de Eruviel o la de algunos de los empoderados por Peña, como su secretario de Desarrollo Social –y compadre– Luis Miranda, o el propio secretario de Comunicaciones, Gerardo Ruiz Esparza.
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La propaganda negra en su contra –para restarle simpatías–, basada en que no está capacitada para ejercer el cargo de gobernadora, además de falaz y mal intencionada, es una triquiñuela racista y clasista, fácilmente desmontable. Los defectos de Delfina –que, como cualquier persona, seguramente tiene muchos– podrán ser otros, pero no el de ser incapaz.
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Estos mismos partidos y sus políticos, que se insultan, denigran y agravian en la campaña política, pueden llegar a connivencias civilizadas, hacer buena política para alcanzar acuerdos con estatura de Estado, como lo han hecho desde hace tiempo –y siguen haciéndolo– en la Legislatura local. Habría que revisar las votaciones para ver cuántas veces han logrado unanimidad (ni qué decir de mayorías absolutas), como lo hicieron recientemente con las leyes del sistema anticorrupción. Allí, por increíble o imposible que parezca, han ido juntos PRI, Morena, PAN y PRD. Lo que hace falta para el cambio sólo es voluntad política.
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La defensa del voto será la clave de la elección del domingo. La vigilancia en todas las casillas, el conteo meticuloso y público de los votos, el llenado exacto de las actas de escrutinio y el seguimiento permanente al Programa de Resultados Preliminares serán fundamentales en una contienda tan cerrada como se espera. Al que se duerma se lo llevará la corriente.
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Entre los consejeros del IEEM se explora con sigilo la idea de, en caso de un resultado muy cerrado (por ejemplo, una diferencia menor a tres puntos), abstenerse de dar resultados preliminares y menos declarar un ganador sin que se haya contabilizado hasta el último de los votos. Si el PRI pierde con una diferencia tan pequeña, no va a reconocer la derrota; tampoco Morena. El asunto se complica: huele a litigio y a protesta social en las calles.
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La columneja pata de perro termina su periplo en estas tierras boreales. Los esfuerzos por traer y dejar en Montreal un pedacito de sabores y aromas mexicanos con manos mexiquenses han dado frutos. Lo que allá es imposible, aquí es lo cotidiano.


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