El gobierno estatal cerrará el año con un gasto total muy por encima de los 260 mil 318 millones de pesos (unos 15 mil millones de dólares) que le autorizaron los diputados locales. Es muchísimo dinero, pero más allá de las dimensiones de la fortuna, lo que debería preocupar a los mexiquenses es saber con precisión qué –y de qué calidad– fue lo que obtuvo a cambio, si en verdad ha valido la pena gastar esas carretadas de dinero porque, por lo que se ve y se padece todos los días, parece que no.
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Ese gigantismo presupuestal, más la falta de transparencia en el gasto, la ausencia de controles eficaces y de una oportuna rendición de cuentas son, entre otras causas, lo que ha provocado que la corrupción esté enraizada en todas las áreas de la administración pública, que los bribones de la clase política tengan en el gobierno la vía más corta y más fácil para enriquecerse hasta el hartazgo. El origen de muchas de las grandes fortunas privadas del Estado de México se halla en los recursos públicos. Alfredo del Mazo tiene ante sí la posibilidad de cambiar eso, lo que le daría el reconocimiento de la gente y la ansiada legitimidad.
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El número de personas a las que, quincena con quincena, paga el gobierno del Estado de México pasó de 269 mil 51, en septiembre de 2011, a 334 mil 80, en septiembre de 2017; 65 mil 29 más entraron a la nómina durante el mandato de Eruviel Ávila, un crecimiento de 24.2 por ciento. En un desglose de las plazas (nuevas y anteriores), oficialmente se informa que hay 189 mil 157 docentes (130 mil 938 por plaza-jornada y 58 mil 219 por horas-clase); 23 mil 810 policías (custodios, preventivos y ministeriales); 53 mil 796 médicos, paramédicos y enfermeras, y 16 mil 118 empleados administrativos. Por lo visto, el plan de austeridad y la contención del gasto que ofreció y publicitó Eruviel no fue más que otra tomadura de pelo.
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Atender el ímpetu de los universitarios es quizá una de las grandes oportunidades que tiene el rector de la UAEM, Alfredo Barrera Baca, para fortalecer su liderazgo. Su primera prueba fue la manifestación de estudiantes del Centro Universitario Valle de México. Nada mal: de entrada, ofreció diálogo respetuoso, transparente y comprometido con el derecho de los jóvenes a la libre manifestación de las ideas. Parece clara la ruta que comienza a trazar el “rector académico”, ideal en tiempos donde la política del garrote no funciona. Alfredo Barrera ha sorprendido con una postura clara: escuchar, informar, dialogar y resolver. Que la razón se imponga.
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Una auténtica papa caliente fue la que heredó Del Mazo en el tema de la seguridad pública. Las cosas están que arden entre los malosos sueltos en la calle y los que están dentro de la policía; fuego a dos flancos. El panorama es mucho peor de lo que imaginaba la nueva jefa de la policía, Maribel Cervantes. A pesar de los esfuerzos y buenos propósitos, la tarea no será fácil y los resultados no llegarán pronto; por el contrario, hay que esperar una muy violenta reacción del crimen a los cambios que afectan sus intereses y formas de operación. Los que vienen serán meses muy difíciles.


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