La brecha entre la gente que tiene mucho y la que tiene poco se ha ensanchado, segurito. La destrucción de las clases medias es constante, avasalladora; en el Estado de México se es rico o pobre, no hay más. Es incomprensible que una entidad con un Producto Interno Bruto de 1.3 billones de pesos (un millón de millones 300 mil millones) sea, al mismo tiempo, la segunda economía del país y el lugar de México donde más gente no tiene ni para comer: unos tres millones de personas (de acuerdo con el último cálculo oficial). El gobierno termina 2017 con una deuda social enorme, y su principal reto, el de lograr una mejor distribución de la riqueza, se mantiene pendiente.
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Paseo Metepec se llamará el centro comercial que se construye a un costado de Costco, en Metepec. La desarrolladora inmobiliaria GICSA es la propietaria del proyecto que vendrá a ampliar la oferta comercial de la zona. Será un complejo de casi cien mil metros cuadrados de construcción, con salas de cine, tiendas ancla y marcas prémium; estará enfocado al segmento socioeconómico de ingresos medios altos y altos. Será la competencia de Galerías. La terminación de la obra y la inauguración están programadas para el segundo semestre de 2019. A pesar de todos los problemas derivados del gobierno deficiente, el gran capital sigue considerando a Metepec como principal polo de atracción para inversiones en el valle de Toluca. Lamentablemente, Toluca, Lerma, Zinacantepec y Ocoyoacac se han quedado muy atrás.
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Nunca como ahora las elites del Estado de México habían concentrado tanto poder. Un mexiquense, Enrique Peña, es presidente de la república; otro, César Camacho, coordina la bancada mayoritaria del PRI en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, y otra, Ana Lilia Herrera, preside la Junta de Coordinación Política del Senado de la República; Luis Videgaray está en la Secretaría de Relaciones Exteriores; Alfonso Navarrete, en la del Trabajo; Gerardo Ruiz Esparza, en la de Comunicaciones y Transportes, y Luis Miranda, en Desarrollo Social. Ahora, hasta el carnal Carlos Aguiar Retes ha logrado ser ascendido a arzobispo, el cargo más alto de la Iglesia católica en México. Este sexenio ha sido maravilloso para ese grupo; en ese aspecto, han opacado el antecedente de Adolfo López Mateos.
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José Antonio Meade, en acuerdo con Peña –y seguramente influidos ambos por la opinión de Luis Videgaray–, decidirá los candidatos del PRI a senadores. Dos hombres del gabinete quieren un escaño –y fuero– para los próximos seis años: Luis Miranda, que muy probablemente lo logrará, por el afecto que le tiene el presidente; estará por verse si le cumple también a Alfonso Navarrete Prida, o decide mejor proteger al consentido Gerardo Ruiz Esparza. Parece que el exgobernador Emilio Chuayffet ha quedado fuera de la pelea y no verá cumplido su sueño de ser senador.
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No hay duda de que uno de los pilares del peñismo en el poder legislativo ha sido el exgobernador César Camacho. Reformas estructurales, reforma al sistema de justicia y ahora la polémica Ley de Seguridad Interior. Camacho ha sido un incondicional del presidente quien, en contraprestación, lo sacó de lo que parecía el declive de su carrera, y le dio las mayores responsabilidades de alcance nacional que ha tenido: el PRI y la bancada en la Cámara de Diputados. No hay que perderlo de vista.


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