*Erasto el vicegobernador
*Los incondicionales
*¿Y la austeridad?
*Las indiscreciones de Erasto
*Carlos, el otro allegado
*Manzur y Valiente sin explicaciones
Para Eruviel, Erasto Martínez es como el Luis Miranda de Peña. A lo largo de la administración, en los hechos, ha sido el vicegobernador. Ningún otro con tanto poder como él. No había razón técnica para moverlo de la Secretaría de Infraestructura y crearle un cargo a la medida, es obvio que la motivación es política de cara a la sucesión. Erasto, parece, se cayó para arriba.
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Inició como secretario particular, pasó a la Secretaría de Finanzas y de allí a la Secretaría de Infraestructura. Ahora a la jefatura de la Oficina de la Gubernatura. En la Secretaría particular dejó a uno de los suyos, Ernesto Millán; en Finanzas a otro de sus incondicionales, Joaquín Castillo; En Infraestructura ahora su brazo derecho Francisco González Zozaya. Erasto mantiene el control.
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Eruviel no dijo cuánto va a costar a los mexiquenses el nuevo cargo de su amigo Erasto. Como secretario de Infraestructura tenía percepciones fijas por 2 millones 295 mil 417 pesos al año, promedio de 4 mil 883 pesos diarios entre salario, aguinaldo, prima vacacional y gratificaciones. De acuerdo a la Ley Federal del Trabajo en su apartado “B” artículo 34 no puede bajársele la paga; en otras palabras, como Jefe de la Oficina de la Gubernatura seguirá cobrando lo mismo. Vaya austeridad.
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Hay quien afirma que fue el presidente Peña quien sugirió amablemente al gobernador quitar a Erasto de Infraestructura, pues hay evidencias de que ha dejado escapar información delicada; en otras palabras, sacado a orear cadáveres del clóset y, como están las cosas con OHL y las tranzas de CUISA, pues lo mejor era su salida. ¿Será?
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Lo que hoy hace Eruviel creando un cargo a modo a Erasto, es exactamente lo mismo que hizo en el pasado con su otro afecto, Carlos Aguilar, inventándole un Coordinación de Imagen Institucional. Erasto, como Carlos, cobrará de los recursos de la Secretaría de Finanzas.
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El gobierno del Estado tuvo que tragársela completita. No tuvo argumentos ni justificación para responder públicamente a la condena que le lanzara el Poder Judicial de la Federación por haber hecho público el video del asesinato de uno de sus jueces en Metepec. La custodia del archivo digital era responsabilidad del gobierno estatal, las imágenes fueron captadas por una de las cámaras del C5 bajo control de la Comisión Estatal de Seguridad de la Secretaría General de Gobierno. José Manzur y Eduardo Valiente tienen que dar explicaciones.


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