Se pelean dos cárteles el control de Cuautitlán Izcalli

En este inicio del 2014 el municipio de Cuautitlán Izcalli se ha visto azotado por una ola de violencia que ha dejado hasta este 17 de marzo 27 personas ejecutadas, las cuales de acuerdo con declaraciones del alcalde Karim Carvallo eran narcomenudistas.

El portal de noticias Sin embargo publicó este martes un reportaje sobre la ola de violencia que se vive en este municipio, donde de acuerdo con funcionarios relacionados con la estrategia de seguridad en el norponiente mexiquense mostraron, quien pidieron no ser identificados por temor a represalias del crimen organizado y/o del Gobierno, explicaron el mapa de lo que ocurre en Cuautitlán Izcalli.
Dichos funcionarios detallaron que la crisis de violencia e inseguridad que se vive en Izcalli se debe a la entrada de los cárteles conocidos como Jalisco Nueva Generación, identificado con los intereses del Cártel de Sinaloa, y el Cártel del Golfo. El Cártel Jalisco Nueva Generación, considerado por la DEA como la organización criminal emergente más importante de 2013, el cual ingresa a esa parte del Estado de México de la mano de un ex jefe policíaco.

Información de Sinembargo, “El líder es un expolicía que estuvo trabajando en Izcalli como subdirector el cual, en el sistema Plataforma México aparece como inactivo, llamado Noé Bernardo Navarrete Valencia alias El 80”.

Luego del ingreso del Ejército mexicano a Izcalli mediante las Bases de Operación Mixta, compuestos por militares y policías estatales y federales, los de Jalisco redujeron su presencia y contrataron a un sicario identificado como El Pato, un asesino, a decir de los funcionarios consultados, tan violento como poco diestro, pero relacionado con 30 homicidios en Izcalli, Tultitlán, Atizapán y Tlalnepantla. Las autoridades conocieron la relación entre Navarrete Valencia y El Pato, porque este último fue detenido el 9 de enero de 2014 durante una movilización de las Bases de Operación Mixtas.

Las autoridades recibieron una llamada anónima denunciando a un grupo de personas armadas y vestidas de negro cambiando sus ropas y lavándose manos y caras en el estacionamiento de un centro comercial.

En el llamado se decía, además, que otro grupo de personas estaba recibiendo armas del primero. Soldados y policías llegaron, pero el segundo grupo huyó con las armas.

Algunos hombres del primero huyeron a pie y, al menos uno de ellos, se guareció en una tienda de abarrotes, donde fue detenido. Lo revisaron y encontraron una pistola de juguete. El hombre rio y dijo su apodo: El Pato. “El cabrón amenazó a todo el mundo de que los iba a matar, pero al final se dobló. Existen tres tipos de policías: los que se intimidan, los que agarran dinero y los que aguantan.

De estos últimos le tocaron al Pato, que aceptó su participación en 30 asesinatos y su relación con El 80”, dice un funcionario estatal.

El problema del Estado de México no se constriñe al trasiego y venta a menor escala de sustancias prohibidas.

Cerca de Cuautitlán Izcalli, en los municipios Nicolás Romero y Villa del Carbón se han encontrado laboratorios para la producción de metanfetaminas y piedra. Un microempresario estándar de las drogas en esta zona del Estado de México vende mercancías por mil pesos al día, lo que representa unos 500 pesos diarios de ganancia, más de siete salarios mínimos. Un sueldo de obrero en la zona es de alrededor de 200 pesos diarios.

De acuerdo con los funcionario entrevistados por Sin embargo, una corriente de narcotraficantes asociados a La Familia Michoacana avanzó de los límites del Estado de México con Michoacán y Guerrero, de municipios como Tejupilco y Luvianos , hacia el Valle de México.

Algunos mantuvieron identidad con ese cártel aún después de su colapso y refundación en el Cártel de los Caballeros Templarios, cuya presencia en Izcalli fue poco perceptible en mayo de 2013, según el conocimiento de las autoridades informantes: dos o tres de ellos pretendieron tomar el municipio asaltando cajeros automáticos hasta que su líder murió en un accidente de motocicleta en el centro del municipio.

En Izcalli existían bandas consolidadas. Una de estas es conocida como Los Cabiños, apodo de su líder, un hombre señalado en 2009 por la Procuraduría estatal de pagar 150 mil pesos mensuales al entonces director de Seguridad Pública municipal de Cuautitlán Izcalli, Jaime Becerra García, a cambio de protección.

Las ejecuciones anteriores a la actual racha de asesinatos habían sido vinculadas a este narcotraficante, quien actuaba relacionada con alguno de los grupos del Cártel de los Beltrán Leyva.

Durante la administración del panista David Ulises Guzmán Palma, el último Alcalde panista en Izcalli (2006-2009), su jefe de la policía, César Valentín Payán, filtró información relativa a la presencia de Los Zetas luego de extorsiones a restaurantes, bares y cines.

La flecha pareció dirigida a Karim Carvallo, actual Alcalde priista, quien es hermano de Jorge, exsecretario particular del ex Gobernador de Veracruz, Fidel Herrera, acusado de gobernar en contubernio con Los Zetas.

César Valentín Payán fue jefe de escoltas del ex Gobernador panista de Querétaro Ignacio Loyola Vera y quien, según los informantes del Estado de México, trajo consigo a la policía municipal de Izcalli a Noé Bernardo Navarrete Valencia, El 80, el hombre que supuestamente abre paso al Cártel de Jalisco Nueva Generación, también conocidos como “Los Matazetas”.

Valentín Payán es relacionado con unas cabezas humanas enviadas en 2007 al jefe de la policía del vecino municipio de Tepotzotlán y, actualmente, está considerado como desaparecido.

Finalmente, los vecinos de Izcalli podrían tener un cártel más en la guerra que se libra en sus calles: el Cártel del Golfo, que recientemente desplegó una manta: “Ciudadanos de Izcalli, sabemos que están hartos de la inseguridad y de los rateros que acosan cada día a la gente. Somos del Cártel del Golfo y venimos a limpiar la plaza para que usted y su familia estén tranquilos. “Atte: El comandante Tigre CDG”. Otros funcionarios públicos que solicitaron mantenerse anónimos sostienen que la industria del secuestro en la zona conurbada del Estado de México al Distrito Federal es de policías ministeriales, particularmente de miembros del grupo antisecuestros.

Y el negocio de robo de autos, aseguran, es negocio de la Policía Estatal. “Cuando las policías municipales persiguen un auto robado, por ejemplo, los ladrones buscan el Circuito Exterior Mexiquense, una vía en que sería muy fácil detenerlos porque es una autopista urbana de cuota a cargo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Estado de México, pero no. Resulta que una vez ahí se esfuman”.

Al igual que el gobierno estatal, la admiración municipal a cargo Karim Carvallo Delfín, se h dedicado a minimizar la ola de violencia e inseguridad, para el edil las personas ejecutadas en su demarcación no son más que narcomenudistas, pues asegura las víctimas habían sido detenidas y fichadas antes de su muerte.

En su versión, los vendedores históricos en el municipio, situados en las mismas colonias en que se han hallado los cadáveres, pretendieron resistirse a la incorporación obligada de los cárteles. “

Karim apunta a otros factores sociales para explicar el crecimiento de la violencia, el incremento del número de pobres y el rezago educativo que se exacerba en la falta de escuelas preparatorias y universidades.

“Nos falta empleo. ¿Qué hacemos con los chavos de 16 a 23 años? Estoy hablando del rango de edad de los hoy sicarios y narcomenudistas. Son los chavos a los que yo detengo y que deberían estar estudiando en una preparatoria o una universidad. Es una chamba atractiva para los jóvenes”.