Se pudo evitar la masacre

En red nacional, Carmen Arístegui entrevistaba el pasado viernes diez de octubre al Procurador General de la República, quien lució desinformado y desafortunado en sus respuestas, agregando su prisa por contar el teléfono ante las preguntas cada vez más difíciles de la conductora, incluso su negativa a escuchar la grabación de la testigo sobreviviente de los asesinatos de Tlatlaya dejo un mal sabor de boca en los radio escuchas.   Unos de los momentos con mayor tensión se dio cuando el propio procurador se auto arrinconó en sus comentarios, ¿se pudieron evitar los hechos de Iguala?, preguntaba Carmen, acompañado de
octubre 14, 2014

En red nacional, Carmen Arístegui entrevistaba el pasado viernes diez de octubre al Procurador General de la República, quien lució desinformado y desafortunado en sus respuestas, agregando su prisa por contar el teléfono ante las preguntas cada vez más difíciles de la conductora, incluso su negativa a escuchar la grabación de la testigo sobreviviente de los asesinatos de Tlatlaya dejo un mal sabor de boca en los radio escuchas.

 

Unos de los momentos con mayor tensión se dio cuando el propio procurador se auto arrinconó en sus comentarios, ¿se pudieron evitar los hechos de Iguala?, preguntaba Carmen, acompañado de intentos de respuestas con una clara intención de evadir el cuestionamiento de parte del procurador, que no logró su pretensión ante la claridad del planteamiento, ocurriendo lo inevitable cuando llegó la temida frase, que quizá no esperaba el auditorio: “sí, sí se pudo evitar…”, dijo el responsable de impartir justicia civil en el país, con voz claramente descompuesta como se escuchó en el programa.

 

De inmediato, la siguiente pregunta, que casi saca de sus cabales al funcionario: ¿hubo omisión de la procuraduría, hubo omisión de su parte?, preguntó la conductora, la respuesta de tono casi instintivo con claro toque de enojo y molestia, “no, no hubo omisión,…”, acompañado de interpretaciones de diversa índole en los escucha, como ocurrió en quien esto escribe.

 

Al día de hoy con la gran cantidad de información difundida al respecto, entre otros con el médico que se negó a brindar atención a uno de los alumnos heridos, la persecución de la policía municipal, el conocimiento de las concatenaciones existentes, sin que nadie actuara, con personajes que defienden sus intereses y no los de la sociedad a lo que están obligados, dejan un panorama desalentador y desolador.

 

Esta realidad de claros agravios a los derechos humanos ya repercute en el extranjero, de hecho la función investigadora que se pretende, se da por la presión internacional, la evaluación de Human Rights Watch dada a conocer en Nueva York, en carta enviada al Secretario de Gobernación deja en muy mala posición al país, borrando las expectativas de un país supuestamente a punto de saltar al primer mundo a pesar de la pobreza de su gente, discurso de entrada a ese terreno totalmente incomprensible desde cualquier punto de vista de la gente de carne y hueso, que diariamente luchamos por sobrevivir a las condiciones actuales. 

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