Comenzó la tercera etapa de Javier el “Vasco” Aguirre. A falta de buen fútbol, o de algún cambio deportivo que modifique el incierto futuro que tiene la selección mexicana de fútbol, algo llamó mucho la atención: en dos escenarios distintos y gigantescos, el aficionado mexicano, comprador empedernido de nostalgia, brilló por su ausencia.
Y podemos citar mil y una tesis sobre los motivos de este abandono del aficionado mexicano, incluyendo que se enfrentaba a equipos de muy bajo perfil como Nueva Zelanda. Sin embargo, NO DEBEMOS olvidarnos de que durante mucho tiempo la Selección Mexicana mantuvo un récord de asistencia en el Rose Bowl, cuando en marzo de 2010 ingresaron 90 mil 526 aficionados. ¿Recuerda el rival? Nueva Zelanda. ¡Sí! ¡Récord de asistencia jugando contra Nueva Zelanda!
Catorce años después, en el mismo escenario, el Rose Bowl, en una fecha FIFA, los mismos rivales solo lograron que 25 mil 271 personas asistieran al estadio, menos de un tercio de la máxima capacidad del escenario, que es de 92 mil personas. Es decir, que el sábado pasado hubo 66 mil 255 aficionados menos que en aquel juego del 2010. La selección mexicana, que también dirigía Javier Aguirre, ganó dos goles por cero con anotaciones de Javier “Chicharito” Hernández y Carlos Vela, mientras que en la cancha, con el número 4, aparecía Rafa Márquez.
Sin embargo, todo indica que inflaron las cifras para que NO se viera paupérrima la entrada. Nuestro prestigiado colega Rafa Ramos publicó en su cuenta de X datos duros de la asistencia: “Boletos pagados para México vs NZ: 12,732. Boletos regalados: 3 mil. Total: 15,732. SUM reportó: 25,271 aficionados…”. Una entrada como de un partido de la Liga de “extinción”.
Pierden millones
¿Cuánto dinero significa la NO asistencia de 66 mil aficionados? El costo promedio de un boleto al Rose Bowl para el juego oscilaba en los 70 dólares, ya que el ticket más barato estaba en 40 y el más caro en 100. Es decir, que la empresa Soccer United Marketing (SUM), organizadora del evento, NO ingresó aproximadamente 4 millones 620 mil dólares solo por concepto de taquilla, que en otras ocasiones lo hacía sin problemas.
Haciendo este mismo ejercicio, podríamos concluir que los ingresos que arrojaron esos 25 mil 271 aficionados, solo por concepto de taquilla, habrían sido de 1 millón 768 mil 910 dólares aproximadamente. Ni siquiera para pagar los 2 millones de dólares por juego que tiene garantizados Doña Fede en el contrato con SUM hasta 2028.
Diversos portales y revistas especializadas en negocios han reportado que SUM tuvo ingresos promedio de, al menos, 9 millones de dólares por cada juego que la selección mexicana realiza en territorio estadounidense. El contrato obliga a México a jugar, al menos, en cinco ocasiones al año, sin contar Copa de Oro, Nations League u otros torneos que organiza la CONCACAF.
De esta manera, Doña Fede garantiza tener ingresos por 10 millones de dólares anuales, y SUM cerca de 45 millones, en lo que era un balance absolutamente rentable. Pero estos números, por lo menos en este año, no son los que SUM había pronosticado en la perspectiva de negocios del 2024 que les presentó a sus accionistas a finales del año pasado. Es decir, este déficit de ingresos, al menos en la taquilla, NO estaba dentro del presupuesto de la empresa estadounidense.
Sin problemas, por ahora
¿Le preocupa este tema a Doña Fede? NO, de momento en lo absoluto. Recordemos que, en 2022, renovó contrato hasta 2028 con Soccer United Marketing, donde a la FMF se le garantizaba el pago de al menos 2 millones de dólares por juego de la selección, con algunas bonificaciones al alza, no a la baja.
Es decir, a la selección mexicana, financieramente hablando, le da lo mismo enfrentar a Nueva Zelanda con 25 mil asistentes que a Brasil con 90 mil, o contra el Atlético La Paz con solo 10 aficionados en las tribunas. Doña Fede facturará prácticamente lo mismo. Por ello, hoy ese “abandono” del aficionado en sus juegos no les afecta en el bolsillo.
Para decirlo más simple, ganaron más en un año con los juegos moleros con SUM que en los tres partidos que les pagó la FIFA por el Mundial de Catar, donde por quedarse en la fase de grupos recibieron nueve millones de dólares, mientras que con la firma estadounidense recibieron diez millones ese mismo año. Están en una zona de confort financiero.
A los que les urge que haya cambios sustanciales en resultados, proyección e imagen de la selección mexicana es precisamente a SUM, pues a ellos el abandono de los aficionados en su asistencia al estadio SÍ les afecta directamente en sus ingresos y su planificación financiera. “No estaba calculada una disminución de esta magnitud. Teníamos mucho tiempo promediando una asistencia de 50 mil por juego de la selección, pero confiamos en que habrá reconciliación y volverán los llenos”, me dijo un directivo de SUM.

Un socio incómodo
La Federación Mexicana tiene una relación de negocios con esta empresa desde 2003, que ha “placeado” a la selección por más de 15 estados de la unión americana, y hasta ha sido elegida para inaugurar algunos estadios de la NFL. La lista de juegos moleros jugados en territorio de nuestros vecinos supera el centenar con facilidad. Juegos en donde lo único que ha ganado Doña Fede es dinero.
SUM lo tiene todo muy claro. ¿Le importa lo deportivo? Por supuesto que NO. Su negocio, como el de todos, es tratar de obtener los mayores ingresos gastando lo menos posible. Ellos, al parecer, siguen confiando en que el paisano que vive allá consumirá nostalgia sin importar el rival que le pongan, y que eso NUNCA termine.
Selecciones top del mundo cobran más de lo que factura Doña Fede por juego y tienen calendarios saturados. ¿Para qué gastar y pagar otros 2 como los que le pagan a México, si con rivales de menos de un millón de dólares pueden facturar lo mismo? De ahí que no es coincidencia que los rivales más comunes hayan sido Paraguay, al que nos hemos enfrentado en diez ocasiones, o Ecuador, en ocho ocasiones, que son selecciones baratas. La selección europea más barata es Islandia, a la que se ha enfrentado cinco veces.
La ecuación es simple: gastan 3 o 4 millones, facturan nueve. ¿Para qué gastar 6 o 7 si vas a facturar los mismos nueve? Por eso, en muy contadas ocasiones —solo 13 de más de 118 juegos— la selección mexicana ha podido enfrentar a selecciones dentro del top diez como Argentina, Brasil, España, aunada a la enorme saturación de sus calendarios. La logística es extremadamente complicada, por ello ahora apostarán por traer equipos “baratos”, que no tengan muchos seleccionados.
Carta a Santa Clos
¿Qué debería haber una exigencia de buscar mejores selecciones de rivales? ¡Claro! Eso es innegable. La pregunta es: ¿se puede? Y la respuesta es que NO en el corto plazo. La selección mexicana está secuestrada hasta 2028, víctima de su propia avaricia. Hay un contrato firmado que, financieramente, NO se puede romper porque tiene altos costos de penalización. Nada se podrá hacer hasta antes de 2028. Todo lo que se argumente hoy es vano, porque hay un papelito firmado.
USA sí rompió con SUM
El acuerdo firmado en 2022 establece que SUM seguirá siendo responsable de negociar las alianzas comerciales para la FMF en los EE. UU., así como de la promoción y operación de las giras de la selección nacional de fútbol en el país hasta 2028.
Llama la atención que, justo cuando Doña Fede RENOVABA su sociedad comercial con SUM en aquel 2022, meses antes la Federación de Fútbol de los Estados Unidos (US Soccer) había anunciado que terminaría su relación con Soccer United Marketing para llevar a cabo internamente la operación de sus derechos comerciales.
A partir de ese momento, sería la propia Federación gringa la que decidiría contra qué selecciones jugar, en dónde, cuánto y de a cómo. Es decir, puso el negocio completo en sus manos. Tomarían sus propias decisiones, tanto en lo deportivo como en lo financiero. En México, por su parte, meses después, se encadenó a otro contrato de seis años que le garantiza dinero, solo dinero. ¿Doña Fede debería hacer lo mismo? YO creo que sí, pero eso no será posible antes de 2028.
Esto explica el rumbo y destino de dos países. ¿La “gallina de los huevos de oro” se está mudando de gallinero, o nuestros paisanos se cansaron de consumir productos chatarra disfrazados de selección? ¿Habrá reconciliación? ¿SUM pedirá modificar el contrato?
¿Se habrán dado cuenta los dirigentes de Doña Fede de lo que están provocando con sus “horrores” en sus manejos y toma de decisiones?


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