Edomex despliega, pero la seguridad se decide en lo local
La Semana Santa —que en 2026 se extiende por dos semanas de asueto escolar y una de mayor movilidad laboral— activa uno de los periodos de mayor concentración humana en espacios públicos, templos y vialidades del país.
En ese contexto, la Secretaría de Seguridad del Estado de México (SSEM) desplegó un operativo hasta el 12 de abril con 1,682 elementos, 400 unidades, 25 binomios caninos y 25 equinos, enfocado en 132 centros turísticos y 20 rutas.
Sin embargo, la operación real no se define en el plano estatal, sino en los municipios del norponiente del Valle de México: una región que concentra más de 3 millones de habitantes, donde la capacidad local determina el control del territorio.
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Territorio desigual: zonas populares y corredores residenciales
El norponiente mexiquense concentra realidades contrastantes:
- Naucalpan de Juárez (≈ 830 mil habitantes) combina zonas de alta marginación con enclaves residenciales como Ciudad Satélite.
- Tlalnepantla de Baz (≈ 700 mil habitantes) opera como nodo industrial y urbano de alta movilidad.
- Cuautitlán Izcalli (≈ 555 mil habitantes) articula expansión urbana con comunidades populares.
- Atizapán de Zaragoza (≈ 520 mil habitantes) mezcla fraccionamientos residenciales y colonias densas.
- Nicolás Romero (≈ 430 mil habitantes) presenta crecimiento irregular y presión urbana.
- Huixquilucan (≈ 290 mil habitantes) evidencia el contraste más marcado entre zonas de alto ingreso y comunidades tradicionales.
Esta composición define riesgos diferenciados en la gestión de eventos masivos.
¿Qué se juega en Semana Santa? Más que fe
Durante este periodo convergen múltiples factores de presión:
- Eventos religiosos masivos (viacrucis y procesiones)
- Incremento de robos a casa habitación por viviendas desocupadas
- Alta movilidad vehicular y accidentes
- Comercio informal y ocupación del espacio público
- Consumo de alcohol en vía pública
Los operativos buscan ordenar flujos, prevenir delitos y contener concentraciones, más que solo exhibir presencia policial.
Coordinación y despliegue: los municipios con estrategia clara
En Atizapán de Zaragoza, el operativo prioriza presencia intensiva en colonias con representaciones religiosas, con jornadas extendidas y participación de fuerzas estatales y federales.
Tlalnepantla de Baz articula un modelo coordinado: 101 elementos, despliegue en 74 cuadrantes y vigilancia con más de 3,000 cámaras, además del programa “Casa Segura”.
En Huixquilucan, la estrategia incorpora coordinación metropolitana con alcaldías de la Ciudad de México. Más de 100 elementos y 44 unidades refuerzan zonas limítrofes y áreas residenciales.






Cobertura focalizada: operativos de alcance limitado
En Nicolás Romero, el esquema se centra en módulos carreteros y control de accesos hacia puntos de concentración.
Cuautitlán Izcalli despliega 125 elementos en 13 comunidades, con atención especial en San Martín Tepetlixpan, donde se prevé una afluencia de hasta 17 mil personas.
El vacío: Naucalpan sin estrategia pública definida
En contraste, Naucalpan de Juárez, uno de los municipios con mayor densidad poblacional y afluencia en celebraciones religiosas —particularmente en la zona de Los Remedios—, no ha informado sobre un operativo específico para este periodo.
La ausencia de una estrategia pública clara ocurre en un territorio de alta complejidad urbana, con eventos que históricamente concentran a miles de personas.
La diferencia que sí importa
La disparidad no es menor. En una región con millones de habitantes, la claridad operativa no es un trámite administrativo, sino un indicador directo de capacidad de gobierno.
En el norponiente mexiquense, la Semana Santa no solo moviliza creyentes: también expone quién tiene control del territorio y quién aún no logra organizarlo.
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