Sheinbaum y los siete años de transformación

La presidenta recuerda a la derecha su historia de abusos y sus intentos de frenar la transformación, y advierte: no derribarán al pueblo ni a ella
diciembre 6, 2025

Claudia Sheinbaum no solo celebró en el Zócalo los siete años del triunfo de López Obrador. Convirtió la fecha en un acto de reafirmación política: la continuidad de un proyecto que, en su lectura, abrió una nueva etapa histórica para México y que ahora ella busca consolidar desde la presidencia.

El discurso fue directo, cálido y combativo. Sheinbaum retomó el corazón narrativo de la Cuarta Transformación: 36 años de neoliberalismo dejaron un país roto; 2018 abrió una posibilidad inédita de redistribución, soberanía y derechos. Esa línea separa con nitidez a la 4T de sus adversarios y marca su identidad como presidenta: continuidad sin titubeos.

Claudia Sheinbaum speaking to a large crowd in the Zócalo, Mexico City, with her arms raised in celebration and a Mexican flag present.
Claudia Sheinbaum durante su mensaje en el Zócalo, donde defendió la continuidad de la transformación frente a los ataques de la derecha. / Foto: Presidencia

El piso firme de la 4T

Sheinbaum defendió el modelo económico con cifras que apuntan a desmontar el viejo dogma: subir salarios no desata crisis. Recordó que el salario mínimo pasará a 315 pesos en 2026 y que la inversión, el empleo y el peso se mantienen fuertes. Fue, en el fondo, un mensaje claro a quienes insisten en que la justicia social es incompatible con estabilidad.

El bienestar ocupó otra parte central. La presidenta subrayó que prácticamente todo el país recibe algún apoyo directo y sin intermediarios. Pensión para adultos mayores, personas con discapacidad, becas desde preescolar hasta universidad, Jóvenes Construyendo el Futuro, Mujeres Bienestar: un andamiaje de derechos sociales que ha reducido desigualdad y pobreza como no ocurrió en décadas.

Claudia Sheinbaum firmando un cartel con 'I ❤️ CLAUDIA' mientras interactúa con sus seguidores en un evento político, rodeada de personas que la apoyan.
La presidenta encabezó el acto por los siete años de bienestar, acompañada de miles que respaldaron el proyecto de la 4T. / Foto: Presidencia

Democracia, soberanía y memoria

La presidenta entró de lleno en el debate sobre democracia. Con la oposición intentando instalar la idea de un retroceso autoritario, Sheinbaum devolvió el espejo: recordó fraudes, desafueros, compra de votos y censura en los gobiernos del PRI y del PAN. Reivindicó plebiscito, revocación de mandato y la elección del Poder Judicial como pasos hacia una democracia más participativa.

También habló de soberanía con una claridad poco habitual en la política mexicana reciente: México no aceptará intervenciones ni presiones extranjeras, sea cual sea su origen. Esa afirmación busca marcar distancia con la historia de subordinación que muchos gobiernos asumieron como destino inevitable.

Grupo de mujeres levantando los puños en señal de protesta o apoyo, vestidas con ropa tradicional, en un evento multitudinario al aire libre.
Simpatizantes de la transformación llenaron el Zócalo para escuchar el llamado de Sheinbaum a consolidar el segundo piso del proyecto nacional. / Foto: Presidencia

La ética del movimiento

Hubo un punto que Sheinbaum no esquivó: la austeridad republicana. Sin mencionar casos concretos, recordó que ningún servidor público del movimiento debe vivir con privilegios cuando el país enfrenta desigualdades profundas. Fue un aviso interno, un recordatorio de que la 4T no solo es política económica, sino ética pública.

Claudia Sheinbaum se encuentra en el Zócalo, levantando los brazos con entusiasmo durante su discurso en conmemoración de los siete años del triunfo de López Obrador, rodeada de un grupo de personas que la apoyan.
“No nos derribarán”, afirmó Sheinbaum ante una plaza desbordada que celebró los avances sociales y la soberanía del país. / Foto: Presidencia

Identidad y horizonte

El cierre del discurso fue una declaración de principios: la transformación se sostiene en un humanismo que rechaza el clasismo, el racismo, el machismo y toda discriminación; que reivindica la memoria histórica y el legado de los pueblos originarios; que coloca la justicia social como brújula del Estado.

En un Zócalo desbordado, Sheinbaum habló más como dirigente de un movimiento que como administradora del poder. Y ese es quizá el sentido profundo del mensaje: la 4T no se concibe como un sexenio, sino como un proyecto histórico que ella se propone afianzar.

Multitudinaria manifestación en el Zócalo de la Ciudad de México, con personas sosteniendo un cartel que dice 'TENEMOS MUCHA PRESIDENTA'. Se observan banderas y un ambiente de celebración política.
Sheinbaum recordó los abusos del viejo régimen y aseguró que el pueblo seguirá siendo la fuerza que sostiene la transformación. / Foto: Presidencia

Queda afuera del Zócalo la tarea más compleja: trasladar este relato a la vida cotidiana, donde las desigualdades y los retos persisten. Pero el discurso deja clara una intención: no gestionar la inercia, sino sostener la transformación con convicción política y sentido de justicia social.

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