“Hay días que sí había venta y días que no. Ahora, si vendo 500 pesos, ya es ganancia”, dice Verónica Victoria, comerciante que desde hace siete años se dedica a la venta de abrigos, guantes y gorras en las inmediaciones del Nevado de Toluca. Antes podía ganar hasta 2 mil pesos en un día, pero desde el cierre del acceso al volcán ha tenido jornadas sin vender una sola prenda. Para no quedarse con mercancía acumulada, redujo precios de 180 a 130 pesos. De su negocio dependen cuatro personas.






El testimonio de Verónica se suma al de decenas de comerciantes que resienten la clausura. Marcela González, vendedora de antojitos, recuerda que en los días buenos llegaba a reunir hasta 3 000 pesos, aunque las ventas siempre variaban. Hoy alcanzar la mitad ya resulta complicado. Calcula que, a raíz del cierre, sus ingresos bajaron alrededor de un 40 %.
Su familia está integrada por cinco personas y el sustento proviene principalmente de su puesto, del trabajo en el campo de su esposo y del empleo eventual de sus hijos. “Ahora se compensa un poco con los carros que van rumbo a Temascaltepec, pero sí bajó bastante”, explica.




Una situación similar enfrenta René de la Cruz, dueño de una tienda de abarrotes. Desde el accidente, relata, sus ventas cayeron 30 %. Antes obtenía entre 3 000 y 4 000 pesos diarios; ahora alcanzar los 2 000 es difícil. Las pérdidas semanales en productos como la verdura rondan entre 3 000 y 4 000 pesos. “Estamos perdiendo todos, no nada más yo, todos los negocios de aquí”, asegura.




No todos los casos son negativos. Elizabeth Guadalupe, propietaria de una cremería y un puesto de alitas, afirma que sus ventas no han sido afectadas, pues su clientela es principalmente local. “Si nos enfocáramos solo en los turistas, ya estaríamos en una crisis económica severa”, señala. Aun así, reconoce que quienes dependen directamente del turismo, como los vendedores de quesadillas o artesanías, sí atraviesan momentos críticos.




¿Qué provocó el cierre del Nevado de Toluca?
La clausura del Nevado de Toluca, decretada tras un accidente ocurrido el 10 de agosto, trastocó la vida económica de la zona. Ese día, una camioneta Ford Pick-up negra que transportaba visitantes desde el Parque de los Venados hacia la zona conocida como Las Antenas perdió el control en un tramo del camino, volcó y cayó a un barranco. El saldo fue de once personas lesionadas y una fallecida. Los heridos fueron atendidos en el lugar por paramédicos del Servicio de Urgencias del Estado de México (SUEM), Protección Civil y el Grupo Relámpagos, que apoyó en su traslado a hospitales de Toluca.
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Desde entonces, los turistas que llegan a la zona terminan regresando al enterarse del cierre. Esa ausencia de visitantes complica aún más la situación de los negocios que, durante años, dependieron del atractivo natural para sostener su economía familiar.

