“Maestro esta alumna de la lista para presentar el examen no se presentó”, le dice angustiada la orientadora de tercer grado al director de la secundaria.
“Hay maestra, qué no les aviso que tenían examen”, contesta el director totalmente mal humorado.
“Por supuesto que sí, usted estuvo en el salón cuando se les pidió que estudiaran y que bajo ninguna circunstancia faltaran hoy, pero ya ve, no puedo hacer nada para obligar a que vengan a resolver la prueba, además esto ya no cuenta para su calificación, muchos de ellos lo saben…” replica la maestra.
“Nada ganamos con discutir aquí a mitad de patio, lo más recomendable es que usted conteste el examen y esos resultados los pasamos como si la alumna hubiera asistido, problema resuelto, nadie se va a dar cuenta…”, dice el director.
“Pero maestro, ¿cómo creé?, eso no es correcto, imagínese lo que va a pasar si se llegan a enterar en la supervisión…”,
“Maestra, es más complicado enviar resultados incompletos por alumnos que faltan”, interrumpe el director.
“Como la lista viene directamente del INEE ─Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación en México─, piden todos los datos completos y los resultados los debemos reportar mañana, terminando la aplicación se deben calificar las hojas de respuesta, no tenemos otra salida…”.
“Maestro pero es bajo su responsabilidad, después a mí no me involucre si hay problemas…”, condiciona la orientadora.
“Ok maestra, utilice la hoja de claves de respuestas que trae el manual para la aplicación, digo para que no se equivoque…”.
La prueba que se contesta es la de PLANEA ─Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes─, que se aplica a los alumnos de sexto grado de primaria y tercero de secundaria, anunciada en este mes del año en comerciales de la televisión oficial, que serán sus resultados los que mostraran a la sociedad los avances en educación básica en el país.
Esta prueba hasta el año pasado la aplicaban personas con recursos del INEE, la calificación de las hojas de respuesta contestadas por los alumnos era responsabilidad del Instituto, ahora ya no estará a su cargo esta tarea, unilateralmente han obligado a los maestros de las escuelas a calificar, sin ser su responsabilidad inmediata.
En el colmo de los extremos, a una semana de haber asentado las calificaciones a los alumnos de tercer grado de secundaria por ejemplo ─realizada del seis al diez de junio─, para la emisión de sus certificados, a la semana siguiente llegó la orden de aplicación y calificación de la prueba PLANEA, generando un estrés terrible a los docentes y estudiantes que acababan de terminar una evaluación.
Lo dicho en días anteriores, la educación en México está en caída libre, los resultados de la prueba PLANEA ya no tienen ninguna validez, ya no sirven ni para engañar a los ciudadanos, la pregunta obligada es ¿en dónde está invirtiendo Nuño Mayer ─Secretario de Educación Pública Federal─, los recursos que estaban destinados para PLANEA?, porque al maestro de la escuela que va a calificar, ni las gracias le van a dar, ahora será una obligación más que se agrega a la gran carga administrativa que ya le agobia, reduciendo el tiempo del trabajo para hacer docencia, así no puede haber ningún avance educativo en México.
“Maestra no olvide que al aplicar a los alumnos que vienen en la lista del INEE, si puede darles una pista de cuál es la respuesta correcta, hágalo, no salgamos bajos en los resultados de la zona, ya ve cómo son los compañeros de las otras escuelas, siempre andan comparando”, señala el director.
“Maestro como usted es el que manda, no le podemos decir que no ¿verdad?”, afirma la orientadora.
“Hay maestra, que sirva de algo la clave de respuestas que nos manda el propio INEE, ¿o no?”, concluye el director de la escuela.


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