Hace un año, fueron arrestados los asesinos confesos de Carlos Eduardo Martínez, estudiante del Colegio Montesori de Toluca secuestrado en enero de 2013, sin embargo las dilaciones en el proceso legal han impedido que reciban sus condenas que podría ser mayores a los 70 años de cárcel.
El caso de Carlos Eduardo, evidenció los malos protocolos de identificación de cadáveres establecidos por las autoridades estatales, pues por más de medio año la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) tuvo el cadáver del menor en la morgue de Tenancingo.
Carlos Eduardo fue asesinado tres días después del secuestro, los plagiarios lo arrojaron vivo desde el Puente Calderón, en la autopista Toluca-Ixtapan de la Sal.
Beatriz Alejandra Morales Sendo, quien trabajaba en una óptica ubicada en la esquina de la avenida José María Morelos y Juan Aldama, quien se hizo amiga de su víctima, pues casi a diario comía en la tortería propiedad del padre de Carlos Eduardo, fue quien planeó, organizó y ejecutó el secuestro.
A esa mujer la ayudaron tres hombres, un sujeto con el que mantenía una relación sentimental, quien trabajaba en el departamento de Intendencia de la Cámara de Diputados del Estado de México, quien a su vez invitó a participar en el plan a dos hombres, uno al que se le conoce como "El Cochambre", y su hijo de éste.


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