Sálvese quien lea

La balada del café triste “La señora McCullers y, quizá, el señor Faulkner son los únicos escritores, desde la muerte de D. H. Lawrence, con una sensibilidad poética original”: tal afirmación, proveniente de Graham Greene, sería suficiente para acercarnos a la lectura de esta escritora estadounidense, a quien, en su momento, se le consideró “una de las más impresionantes narradoras de la actual literatura norteamericana”. Asimismo, su nombre aparece en un sinnúmero de antologías de lo más selecto de la cuentística escrita allende el Río Bravo, así que no sería un desacierto conocer sus relatos. Una de sus obras más
diciembre 18, 2015

La balada del café triste

“La señora McCullers y, quizá, el señor Faulkner son los únicos escritores, desde la muerte de D. H. Lawrence, con una sensibilidad poética original”: tal afirmación, proveniente de Graham Greene, sería suficiente para acercarnos a la lectura de esta escritora estadounidense, a quien, en su momento, se le consideró “una de las más impresionantes narradoras de la actual literatura norteamericana”. Asimismo, su nombre aparece en un sinnúmero de antologías de lo más selecto de la cuentística escrita allende el Río Bravo, así que no sería un desacierto conocer sus relatos.

Una de sus obras más reconocidas es “La balada del café triste”, en donde hace un retrato del mundo sureño en donde creció (aunque a su obra se le dio el calificativo “gótico sureño”, ella comenzó a escribir mucho después de mudarse de su natal Georgia).

Escrita en 1951 –dieciséis años antes de su muerte voluntaria–, esta novela breve (y los seis relatos que acompañaban su publicación original) fue considerada por Tennessee Williams como una de las obras en prosa más importantes de la lengua inglesa. Quizá no lleguemos a tanto, pero sí podemos aseverar que el talento y el oficio escritural de McCullers está dotado de una sensibilidad y un tono expresivo que trasciende la mera anécdota.

La relación de Miss Amelia Evans, el primo Lymon y Marvin Macy, el exmarido de Amelia recién salido de prisión –un insólito y contrahecho triángulo amoroso–, nos transporta, vívidamente, a un ambiente desolado que, no obstante, remite a una extraña, nostálgica y maravillosa historia del sur de los Estados Unidos.

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