Sobrepeso y diabetes: el tamaño del negocio

¿Puede la economía de todo un país ser movida por la producción de un fármaco para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad?
junio 29, 2025

La obesidad no es solo un problema personal, es una condición de nuestro tiempo que genera riqueza por muchos lados, a costa siempre del sufrimiento de las personas. ¿Puede la economía de todo un país ser movida por la producción de un fármaco para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad? Pues sí, porque la magnitud del problema global derivado de la mala alimentación implica un mercado enorme, que podría alcanzar los 100.000 millones de dólares anuales para 2030, según Goldman Sachs.

Hablemos, pues, de Dinamarca y de cómo el Ozempic, un medicamento de Novo Nordisk, ha transformado su economía, consolidándola como un pilar de crecimiento y estabilidad. El fármaco comercializado con el nombre de Ozempic está basado en la semaglutida, que es una sustancia creada en los laboratorios de dicha empresa y que se emplea para mejorar el control del azúcar en la sangre y, como “efecto adicional” -se dice- ayuda en la pérdida de peso. Salió al mercado hace unos 7 años.

Desde luego, al ser un fármaco, no ofrece soluciones al problema, sino solo una forma de hacerle frente a sus consecuencias. El problema tiene que ver con factores sociales, como la desigualdad económica, el acceso limitado a alimentos saludables, la publicidad de comida ultraprocesada y la falta de espacios para la actividad física, así como las condiciones laborales y de vida de cientos de millones de personas en todo el mundo, que contribuyen significativamente a esta epidemia global que es la obesidad y sus consecuencias.

El mencionado fármaco ha impulsado un crecimiento económico sin precedentes en Dinamarca. En 2023, el PIB del país creció un 1.8%, pero sin la contribución del sector farmacéutico (liderado por Novo Nordisk) habría caído un 0.1%. En el primer semestre de ese año, el crecimiento fue del 1.7%, aunque sin Ozempic y su variante Wegovy, habría disminuido un 0.3%.

Novo Nordisk tiene una capitalización de mercado de 570.000 millones de dólares (que es superior al PIB danés de 405.600 millones) y aportó el 15% de los impuestos corporativos de ese país en 2023. Actualmente, en la ciudad de Kalundborg, donde se produce la semaglutida, la empresa invierte 8.600 millones de dólares en una nueva planta para atender la creciente demanda de sus productos estrellas.

Han llegado al estrellato montados en una ola mediática, amplificada por celebridades y las redes sociales, que hablan de Ozempic como una solución «milagrosa» para la pérdida de peso, lo que refuerza la idea errónea de que la obesidad depende únicamente de la fuerza de voluntad individual. Esta óptica, desde luego, pretende ignorar todos esos estudios que muestran cómo los factores sociales determinan en gran medida los índices de obesidad: los entornos de bajos ingresos tienen menos acceso a alimentos nutritivos, y el estrés crónico asociado con la precariedad económica puede alterar el metabolismo y los hábitos alimenticios.

Ahora, el éxito de Ozempic abrió un gran nicho de mercado que, desde ya, muchos pretenden imitar. Y es que la patente para este producto expira en 2026, y la competencia de genéricos será enorme. Igualmente grande sería el problema de que, un uso extendido de esos fármacos, genere efectos secundarios en miles de personas que lo usarán solo porque vieron un video en TikTok que hablaba de lo milagroso que resulta.

Lo que queda claro es que, mientras Ozempic genera riqueza, también nos confirma una verdad incómoda: la obesidad no es un problema individual que pueda resolverse únicamente con medicamentos. En la misma Dinamarca, a pesar de los avances en salud pública, se enfrentan altas tasas de obesidad infantil, lo que refleja una paradoja: la riqueza generada por un medicamento contra la obesidad no se traduce en mejores condiciones de salud para las comunidades locales.

Los beneficios, de eso no cabe duda, son principalmente para la industria farmacéutica. Esta prospera al ofrecer “soluciones” individuales a un problema colectivo, generando ganancias masivas mientras las causas sociales de la obesidad persisten, porque desde hace décadas se han naturalizado los entornos que perpetúan la obesidad.

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