El cineasta sueco Roy Andersson ganó el sábado el León de Oro del Festival de Venecia por su película “En duva satt på en gren och funderade på tillvaron (Una paloma se sentó en un banco a reflexionar sobre la existencia)”.
La película –una serie de viñetas sombríamente humorosas- ha dejado a algunos críticos en éxtasis, pero otros quedaron perplejos. La trama, que transcurre en una gris Suecia moderna, con canciones ocasionales, sigue las peripecias de dos tipejos que tratan infructuosamente de vender dientes de vampiro y otras novedades.
Andersson dijo previamente en la semana que su objetivo fue encontrar poesía en lo banal. Al aceptar el premio, conferido por un jurado presidido por el compositor Alexandre Desplat, Anderson mencionó la obra maestra neorrealista “Ladrones de bicicletas” como una de sus grandes influencias.
(Associated Press)


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