Un taller mecánico sostiene a un albergue de migrantes en Metepec

El albergue Casa del Migrante, en Metepec, recibe personas provenientes de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Guatemala, Venezuela y Haití

La Casa del Migrante, ubicada en el municipio de Metepec, en el Estado de México, se ha convertido en uno de los puntos relevantes para miles de personas en movimiento que salen de sus países en busca del sueño americano. Se caracteriza por brindar el apoyo necesario para los trámites de las visas permanentes y humanitarias, además de alojamiento. Hay quienes se quedan algunos días, otros pueden permanecer durante meses.

Las rutas que atraviesan los migrantes son diversas, al igual que las razones por las que deciden emprender el largo camino. Son personas provenientes de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Guatemala, Venezuela y Haití. La política, la pobreza y la violencia son algunos motivos por lo que deciden mirar hacia otros rumbos. 

Tenemos una emergencia migratoria porque están llegando migrantes de las caravanas. Hace una semana llegaron quince personas de la primera caravana, pero ahorita hay otra que viene en camino”, relata Armando Vilchis, encargado del albergue. Cuando la saturación alcanza su máximo, muchos deben dormir en el piso, hasta que se logra aligerar la población, ya sea porque el trámite de la visa fue exitoso, o porque emprendieron el camino rumbo al norte, o de regreso a su país. 

Viene otra caravana que apenas está saliendo de Tapachula con tres mil quinientos migrantes. La emergencia migratoria en este lugar va a estar muy pesada”, alerta Vilchis. La complejidad de la situación se acentúa con la falta de apoyos desde el gobierno federal y local. Hasta hace unas semanas, el albergue recibía una despensa diaria de parte de la Comisión de Derechos Humanos (Codhem), misma que dejó de llegar a partir del cambio del  titular. Por ahora, la esperanza de recibir algún apoyo se ha volcado sobre el alcalde electo de Metepec, Fernado Flores, quien iniciará funciones en diciembre de este año. 

El INM envía migrantes al albergue, pero no recursos

También hay migrantes que llegan a este albergue por recomendación de las autoridades migratorias, que constantemente piden al señor Armando dar alojamiento y alimento a las personas. Hace unos días, el Instituto Nacional de Migración (INM) planeaba enviar 115 migrantes a esta Casa, pero ante la falta de espacio y recursos fue imposible. Esto es una constante: el INM envía migrantes al albergue independiente, pero se olvida de una cosa: dotarlo de recursos económicos o en especie, necesarios para dar cabida a una población de esa magnitud. “Aquí tengo la casa llena, es preocupante porque hay mucha gente que sigue llegando con necesidades muy fuertes”, dice el fundador del lugar. 

Desde hace nueve años, Armando Vilchis y su hijo comparten su salario como mecánicos para costear los gastos básicos del albergue. Don Armando se caracteriza por ser uno de los personajes activistas que logra hacer el trámite de las visas humanitarias para los migrantes, por eso muchos llegan aquí a Metepec. 

El lugar donde se ubica el refugio se encuentra a un costado de un taller mecánico. De un lado se aglutina a decenas de autos clásicos y de años recientes; al otro lado, hay unas veinte camas separadas entre sí con sábanas y literas superpuestas, también hay una pequeña cocina, baños, tendederos y hasta un pasillo convertido en sala de estar. Aquí pernoctan y habitan las personas que se preparan para continuar su camino rumbo a Estados Unidos de América; o las que esperan una respuesta desde la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, para su trámite de visa permanente y humanitaria. 

Mientras esperan, los artículos de higiene y alimentos son una necesidad de todos los días. Desde pañales, leche en polvo y comida enlatada, hasta papel higiénico o toallas sanitarias. Para los niños y niñas también se requiere de juguetes y artículos recreativos que les hagan la estancia un poco más llevadera. Afortunadamente, por las donaciones de parte de organizaciones y particulares hay suficiente ropa de dónde escoger, pero faltan cobijas que serán indispensables en la temporada de invierno.

Si puedes donar, visita el albergue: calle Ignacio Comonfort, no. 13, colonia Pilares, Metepec, Estado de México; o llámalos al 722 216 1469 para saber cómo puedes ayudarlos.

Cada vez llegan más niños pequeños al albergue

Lizbeth (12), Samuel (1) y Danna (7 meses) son algunos de los niños que se encuentran en el albergue y que junto a su madre Olga, de 28 años, se dirigen hacia Estados Unidos con el objetivo de hallar un trabajo que les permite acceder a mejores oportunidades. “Decidí salir por un mejor futuro para mis hijos. Mi país está devastado por el presidente que tenemos”, relata Olga en entrevista con este medio. De acuerdo con su experiencia, días antes fue trasladada a este albergue por autoridades migratorias, ya que al venir acompañada de sus hijos menores de edad no la regresaron a su país. 

La llegada de bebés, niñas y niños pequeños es una de las preocupaciones para Vilchis. “Ahorita tenemos quince niños, puro niño chiquito entre cuatro y un año. Esos niños necesitan muchas cosas: leche, medicina, se enferman de la garganta, se enferman de gripe porque no están acostumbrados al frío. Es terrible para ellos, pero este es un paso obligado, porque viene el tren de Lechería y pasa por Toluca, se bajan en paseo Tollocan y llegan a este albergue, del que ya saben desde Tapachula”.

Lucía Ortiz, investigadora del Colegio Mexiquense, explica que “en el albergue tenemos muchas mujeres y niños pequeños porque para pasar a Estados Unidos se está privilegiando a estos grupos que se consideran vulnerables: mujeres y menores de edad. Debido a esto el albergue ahorita tiene gran número de mujeres y niños muy pequeños, lactantes de un año, de dos. Son pocos los que tienen entre 5 y 9 años. También hay adolescentes de quince hasta años que no vienen acompañados”.

El albergue de Metepec, un lugar para decidir

En el albergue se pueden encontrar dos perfiles de migrantes, explica Lucía: Quienes se van a Estados Unidos, y quienes se quedan en México. “Hay quienes solo descansan para recobrar fuerzas, alimentarse, dormir bien y seguir su camino, que puede ser en tren o autobús, rumbo a Monterrey o Tijuana. Y los que se quedan a esperar el trámite o permiso, una visa que les permita estar dentro y moverse dentro del Estado de México”. Sin embargo, en muchos casos la espera se prolonga hasta por meses, y el resultado puede ser negativo incluso para mujeres con hijas e hijos. 

Entonces llega el momento para ponerse a pensar qué hacer. “El albergue funciona como un lugar para pensar, para contener, para saber hacia dónde se quieren ir, o si se quieren quedar, para replantear sus planes de acuerdo con las dinámicas que van estableciendo con las políticas migratorias de México y Estados Unidos”, detalla Ortiz. 

En este albergue tenemos el caso de una chica con su hija que tiene mes y medio en el albergue, su esposo apenas la pudo alcanzar en otra caravana. Ahorita están descansando y pensando qué van a hacer. Ellos son de Honduras, llegaron a Chiapas y allí estuvieron un tiempo trabajando, continuaron su camino hacia México, aún no saben si van hacia Monterrey o Tijuana, aún no lo tienen claro. Los migrantes van tomando decisiones sobre el camino. Esta idea de que tienen un plan establecido no es algo que yo vea”, comparte Lucía Ortiz . 

Política, pobreza, violencia en Centroamérica

Las historias de cada uno de las personas que se hallan en el albergue de Metepec reflejan la situación política, económica y de violencia por la que atraviesan sus países. Por ejemplo, 

En Honduras, el problema más fuerte es la economía, los sueldos muy bajos; y en cuestión de crimen, las pandillas y la delincuencia organizada. Esto obliga a salir a los migrantes porque está muy feo. Honduras no está en guerra pero tiene el primer lugar en homicidios. Miles salen porque ya no aguantan la economía y las pandillas en su país”, cuenta Vilchis, quien ha conocido de la situación que enfrenta Centroamérica a partir de escuchar las historias de las personas en situación de migración.

Según datos de las Naciones Unidas, las solicitudes de asilo en México han sobrepasado las 116 mil en lo que va del año 2021, lo que es 46% superior a 2019, año con el mayor registro hasta entonces.