Tecnologías limpias en extracción de gas: el debate que Sheinbaum pone sobre la mesa

Tecnologías de gas 2026: Sheinbaum evalúa métodos sin fracking tradicional para reducir dependencia energética y fortalecer producción..
abril 11, 2026
Tecnologías limpias en extracción de gas

Las recientes declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la posibilidad de evaluar nuevas tecnologías de extracción de gas no convencional, ha reactivado el debate energético en México. Durante su conferencia del 9 de abril, la mandataria afirmó que su gobierno analizará métodos distintos al fracking tradicional, con menor impacto ambiental y respaldados por evidencia científica internacional.

Señaló que se convocará a un grupo de expertos en agua, geología y energía para determinar si estas tecnologías pueden aplicarse sin reproducir los daños asociados a las primeras generaciones de fractura hidráulica. También recordó que México importa más del 70% del gas que consume, lo que coloca al país en una posición vulnerable ante crisis y conflictos externos.

México hacia la modernización energética

Con este plan, México podría alinearse con países industrializados que ya utilizan tecnologías de extracción de gas más avanzadas y reguladas. Estados Unidos, Canadá, Argentina y China han demostrado que, con innovación y supervisión ambiental estricta, es posible operar métodos de fracking de menor impacto mientras fortalecen su seguridad energética. Con la decisión de evaluar estas alternativas, México se suma a esta tendencia global de modernización energética.

¿Dónde funciona el fracking y qué resultados reporta?

En los últimos 20 años, varios países han implementado técnicas de extracción de gas no convencional con resultados calificados como positivos:

Estados Unidos. Es hoy el mayor productor mundial de gas natural gracias al desarrollo de tecnologías avanzadas de fractura hidráulica. En regiones como Texas, Dakota del Norte y Pensilvania, la industria incorporó sistemas de reciclaje de agua en circuito cerrado, aditivos biodegradables y monitoreo sísmico en tiempo real, lo que permitió reducir varios de los impactos asociados al fracking tradicional.

El resultado ha sido una transformación profunda de su matriz energética: el país pasó de ser importador a exportador neto de gas, redujo costos internos de electricidad y sustituyó buena parte del carbón por gas natural, lo que disminuyó sus emisiones en el sector eléctrico.

Canadá. Provincias como Alberta y Columbia Británica han desarrollado uno de los marcos regulatorios más robustos para la extracción de gas no convencional.

Allí, las operaciones deben cumplir con tratamiento obligatorio del agua, reutilización de fluidos, límites de emisiones de metano y auditorías ambientales independientes. Estas medidas han permitido mantener un control más preciso sobre los impactos hídricos y sísmicos, mientras se sostiene una producción estable que abastece tanto al mercado interno como a industrias clave. Las autoridades provinciales reportan que esta actividad ha fortalecido la seguridad energética, generado empleos especializados e ingresos fiscales significativos para las comunidades productoras.

Argentina. Vaca Muerta es uno de los proyectos de gas no convencional más relevantes del hemisferio. Allí se aplican tecnologías que permiten reutilizar hasta 70% del agua, sistemas de contención para evitar filtraciones y monitoreo permanente de acuíferos y micro-sismicidad. Estos avances han impulsado un crecimiento sostenido de la producción, permitiendo al país reducir importaciones de gas y avanzar hacia una mayor autosuficiencia energética. Además, la actividad ha atraído inversión internacional y generado infraestructura que dinamiza la economía regional.

China. Es país ha apostado por tecnologías diseñadas para operar en zonas áridas, donde el uso de agua es un desafío crítico. En regiones como Sichuan y Tarim, se han implementado métodos que sustituyen parte del agua por CO₂ o fluidos alternativos, junto con perforación de alta precisión y sistemas avanzados de reciclaje. Estas innovaciones han permitido incrementar la producción de gas de lutitas sin comprometer recursos hídricos estratégicos. El gobierno chino reporta que esta estrategia ha reducido la presión sobre acuíferos y ha impulsado avances tecnológicos que hoy exporta a otros países.

Reino Unido. Aunque actualmente mantiene una moratoria, el Reino Unido desarrolló uno de los marcos de exploración más estrictos del mundo. Durante su período de pruebas, se exigió transparencia total de químicos, monitoreo público en tiempo real y límites muy bajos de micro-sismicidad. Si bien la producción no avanzó hacia una fase comercial, el proceso dejó como legado protocolos ambientales avanzados y una base científica sólida sobre riesgos y mitigaciones.

¿Qué podría significar para México?

La presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en que cualquier decisión vinculada al tema, deberá estar respaldada por evidencia científica y por un análisis riguroso de riesgos y beneficios. Ha sido enfática en distinguir entre fracking tradicional, que dijo seguir descartando, y las nuevas tecnologías de bajo impacto ambiental. 

Aseguró que no se usará agua potable, que se creará un comité científico para evaluar alternativas, justificando esta decisión de apertura tecnológica por la alta dependencia del gas importado.

“Hay que estar abiertos a nuevas tecnologías”, reiteró Sheinbaum en su conferencia matutina del 9 de abril, al tiempo que recordó que México importa más del 70% del gas que consume.

Mientras algunos expertos mantienen reservas sobre cualquier forma de fractura hidráulica, otros consideran que evaluar tecnologías más limpias podría abrir una oportunidad para fortalecer la soberanía energética del país.

Importante destacar que estimaciones de PEMEX vinculadas a este plan, señalan que se aumentaría la producción de gas natural hasta en un 260% para 2035, así lo anunció la presidenta Claudia Sheinbaum y el director de la estatal petrolera, durante la presentación del Plan Estratégico 2025-2035 de PEMEX, durante «La Mañanera del Pueblo» del pasado 8 de abril.

Si México opta por evaluar tecnologías de nueva generación, con fluidos biodegradables, sistemas de reciclaje de agua o perforación de precisión, tal como lo ha defendido Sheinbaum, el país podría: Reducir su dependencia del gas importado, especialmente de Estados Unidos; aumentar la disponibilidad de gas para la industria, lo que podría traducirse en costos más competitivos; atraer inversión en infraestructura energética, siempre que exista certidumbre regulatoria e impulsar economías regionales en estados con potencial geológico.

Por ahora, el gobierno federal ha reiterado que no se aplicará fracking tradicional, y que cualquier avance dependerá de las conclusiones del comité científico que será convocado en las próximas semanas.

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