Desde los seis años, la señora Ariana Peña Sánchez aprendió a tejer la palma verde y seca, al paso del tiempo ya diseñaba sus propias cruces y ramos, y es que esta actividad la heredó de sus abuelos y padres quienes son originarios de Zinacantepec y San Cristóbal Huichochitlán.
«Yo desde niña empecé a venir a vender la palmita, mi papá es de San Cristóbal Huichochitlán que es donde se trabaja la palma entonces se casó con mi papá que es de aquí de Zinacantepec y desde ahí aprendí como a los seis años, y por tradición desde mi abuelita tenían, mis tíos y tías tíos y así se han ido pasando»
El tejer, ha representado para la familia Peña Sánchez la conservación de una tradición que poco a poco se extingue en poblados como Zinacantepec y San Cristóbal Huichochitlán.
«Hace muchos años en San Cristóbal Huichochitlán se tejía el sombrero o algunos tipos de bolsas y pues ya después comenzamos con las palmas que es una manera de tejido»
El domingo de ramos, es la fecha más alta en cuanto a ventas para quienes se dedican a la venta de palmas, sin embargo desde el año pasado las cosas cambiaron derivado de la contingencia sanitaria por coronavirus.
«Ahorita con la pandemia ha estado muy difícil, la palma nosotros la compramos y este año hubo muy poco además de que nos la vendieron muy cara, por cien piezas ahora sí que en bruto está entre 1,200 y 1,500 pesos»
Ante el alza en los productos que utilizan para realizar las palmas, los tejedores han tenido que incrementar el costo en sus productos.
«Si tuvimos que subir los precios, porque por un lado está el trabajo pero pues pagamos la palma y también la tradición aquí es que si le coloca el ramito de romero y laurel, entonces también eso lo compramos»
Pese a que las iglesias se van a mantener cerradas, quienes se dedican a esta actividad no pierden la fe en que los católicos seguirán comprando su palma para colocarla en puertas y ventanas.
«Nos piden para la ventana, más chiquitas para las bicis, tenemos diferentes diseños, aquí lo interesante y lo rico es que el trabajo es más fino con las palmas pequeñas aunque es más difícil pero aplicamos la habilidad de manos y dedos, terminamos a veces muy cansados de estar tejiendo pero quedamos satisfechos con nuestro trabajo»







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