La expansión de tiendas departamentales en formato mini ha generado molestias en zonas de la ciudad como la colonia Guadalupe y la delegación San Buenaventura, en Toluca.
Ahí, cadenas como Chedraui, Bodega Aurrera y Tiendas 3B, conocidas en sus inicios por ocupar grandes espacios, han apostado por una nueva estrategia: la apertura de pequeños supermercados en barrios y colonias.




Aunque esta expansión es natural en este tipo de firmas, los comerciantes locales ven con preocupación cómo estas tiendas amenazan sus actividades.
Una nueva realidad para el pequeño comercio
En estas colonias de Toluca, la reciente llegada de estas cadenas comerciales, que no superan el mes de haberse inaugurado, provocó el rechazo de comerciantes locales, que incluso colocaron mantas expresando su descontento.
Para algunos, como las hermanas Emma y Rita Godoy, quienes llevan más de 20 años administrando una pequeña tienda de abarrotes, la presencia de estas tiendas amenaza su pequeño negocio y les quita ventas.
«Antes en una buena semana llegábamos a ganar entre 3 mil y 4 mil pesos, pero desde que abrieron el mini Chedraui frente a nosotros, nuestras ventas bajaron a la mitad o menos, comentó Emma Godoy.
La competencia desleal
Los comerciantes locales señalan que la competencia no es justa. Además de que las tiendas de cadena ofrecen precios más bajos y promociones constantes, aceptan formas de pago que los pequeños negocios no pueden: tarjetas de crédito, pagos electrónicos y aplicaciones móviles. Los comerciantes tradicionales, que solo operan con efectivo, se ven claramente en desventaja.


¿Monopolio disfrazado?
Asimismo, acusaron a las grandes cadenas de monopolizar el mercado y desplazar a los pequeños comercios sin que las autoridades tomen cartas en el asunto.
«No nos escuchan, no se ponen de nuestro lado», expresan las hermanas.
Las protestas y mantas en contra de estas tiendas continúan apareciendo, mientras que los comerciantes afectados buscan apoyo.
Otra situación que enfrentan los comerciantes es la que comparte José Ramírez, propietario de una tienda de abarrotes, quien aseguró que desconoce la razón por la cual su tienda fue suspendida, ya que —afirmó— cuenta con los permisos necesarios, pero consideró que hay otros intereses en esta región que le han impedido reabrir su local, de donde obtenía sus ingresos.

Apuntó que otra de las desventajas que tienen ante estas cadenas es el poder económico, pues los tenderos tradicionales no pueden hacer nada y solicitó que la autoridad correspondiente revise su caso.


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