Tijeras sobre el Estado de México

Detrás del argumento administrativo hay otra realidad: cada nuevo municipio significa presupuesto, ayuntamiento y poder político. Por eso, el tema se mueve con sigilo y paciencia
marzo 5, 2026

■ Temporada de corte y confección;
■ El humor de los alcaldes;
■ Los milagros del poder;
■ Una curul prestada;
■ El relevo silencioso.

Temporada de corte y confección

En el Congreso mexiquense ha comenzado discretamente una temporada de corte y confección territorial. No se trata de leyes ruidosas ni de reformas espectaculares, sino de algo más profundo: la posible creación de nuevos municipios. Comunidades como Santiago Yeche, San Pablo de las Salinas o Ciudad Lago vuelven a tocar la puerta de la Legislatura. Detrás del argumento administrativo hay otra realidad: cada nuevo municipio significa presupuesto, ayuntamiento y poder político. Por eso, el tema se mueve con sigilo y paciencia. Porque, cuando se redibuja el mapa, también se redibuja el poder.

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El humor de los alcaldes

El debate sobre nuevos municipios tiene un detalle curioso: obliga a los alcaldes actuales a practicar una virtud poco frecuente en política, la resignación territorial. Porque si alguna de esas iniciativas prospera, pasarán a la historia como los presidentes municipales que perdieron territorio durante su gestión. No es exactamente el tipo de legado que se presume en un informe de gobierno. Por eso, el tema se mira con una mezcla de diplomacia pública y nervios privados. Nadie quiere aparecer oponiéndose a la “autonomía de los pueblos”, pero tampoco entregar hectáreas con una sonrisa. En política, perder tierra nunca ha sido una anécdota administrativa.

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Los milagros del poder

Hay biografías empresariales que parecen manuales de emprendimiento… hasta que uno mira el contexto político. Cuando José Miguel Bejos empezó a moverse en el mundo de los negocios públicos del Estado de México era poco más que un joven empresario con buenos contactos. Luego llegaron los años del peñismo y el crecimiento fue, digamos, extraordinario: contratos de infraestructura, energía y obra pública que multiplicaron su influencia y su fortuna. Hoy, su nombre aparece ligado a operaciones multimillonarias e incluso a versiones que lo colocan detrás de inversiones en el fútbol profesional. En México, algunos se hacen ricos innovando; otros descubren una ruta más corta: ser amigo del poder en el momento correcto.

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Una curul prestada

El temoayense Luis Morales Flores finalmente llegó a San Lázaro. Lo hizo por la puerta lateral de la política mexicana: una acción afirmativa indígena, una candidatura definida por tómbola y una batalla interna en Morena que incluso lo llevó al Tribunal Electoral. La paradoja es que su llegada no se explica por una decisión política de fondo, sino por la licencia de Sergio Mayer, quien dejó la diputación para entrar a un reality show en Estados Unidos. Así funciona a veces la ingeniería del poder: la representación indígena llega al Congreso por la vía institucional… y la vacante se abre por la vía del espectáculo.

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El relevo silencioso

En el INE del Edomex también terminó una etapa. Joaquín Rubio, que durante casi una década fue el rostro del instituto en la entidad, dejó la delegación casi en silencio y se trasladó a la misma posición en Jalisco. Su paso coincidió con la era del llamado lorencismo, cuando Lorenzo Córdova marcaba el tono político del organismo. En su lugar, llega Martín Martínez Cortázar, funcionario del servicio profesional electoral que venía de la delegación del INE en Oaxaca y que tendrá como primer reto organizar la compleja elección de 2027 en el estado más grande del país. Más que un simple cambio administrativo, es el cierre de un ciclo dentro del aparato electoral mexiquense.

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