Togas, fe y predial

Un tribunal que cuida la casa no puede perder las llaves y culpar al viento. Becker llegó en 2023 y su administración termina en 2025; la reelección luce cuesta arriba
septiembre 3, 2025

Tribunal en gris

El TRIJAEM debía ser bisturí y con Becker salió lima de uñas: pulcro, discreto… e inofensivo. El robo de 32.4 millones de pesos no fue una novela negra sino un estado de cuenta en rojo, y el arresto del exjefe financiero en agosto de 2025 apenas movió la aguja; seguimos sin saber quién autorizó, quién omitió y quién va a reponer el dinero. Un tribunal que cuida la casa no puede perder las llaves y culpar al viento. Becker llegó en 2023 y su administración termina en 2025; la reelección que se vota en enero de 2026 luce cuesta arriba, no por grilla sino por métricas: pocas sanciones ejemplares, cero pedagogía del castigo. En la calle hubo bloqueos y en el pleno hubo boletines; la justicia, en cambio, se quedó en trámite. Dicen que es herencia del régimen anterior y que su cercanía con Elías Rescala pesa; lo que pesa, en realidad, es la falta de filo. Magistrado desde 2021 por diez años —hasta 2031—, todavía puede cambiar el final: menos selfies, más sentencias; menos penumbra, más resarcimientos cobrados. Porque si el anticorrupción no corrige en casa, el mensaje al resto del Estado es letal: aquí la sombra protege mejor que la ley. Y esa, Magistrado, es la sonrisa que no queremos provocar.

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Fe pública, luz apagada

¿Quiénes “dan fe” antes de dar fe? El curso 2025 del Colegio de Notarios del Edomex, con validez oficial (RVOE = Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios), presume método y calendario, pero omite lo esencial: no publica quién se inscribe, quién aprueba ni con qué calificación. El costo estimado ronda $63 mil y el “cupo limitado” vuelve al Instituto un cuello de botella con cortina. La excepción mediática fue Ivette Murat; lo extraordinario no es su foto sino que no exista padrón público de cohortes, aprobados y reprobados. ¿Quién evalúa a quién, con qué rúbrica, cuántos reprobaron, de qué notarías o dependencias provienen y qué regiones quedan fuera por logística o costo? Si la fe pública nace en el aula, la confianza pública nace en los datos. Transparencia activa como mínimo: listas nominales, criterios, actas de evaluación, tasas de éxito y acciones afirmativas. Un portal con cohortes 2021–2025 diría más que cien discursos de ética. Es un buen momento para que el nuevo régimen revise y depure el servicio notarial: abrir el pipeline, auditar evaluaciones, medir aprendizajes. Porque sin datos, la fe pública empieza como acto de fe; y cuando entra la luz, el compadrazgo suele salir por la puerta de atrás.

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Predial sin recibo

Ni el predial paga. En Malinalco lo saben y en Jalmolonga lo callan: Salinas Pliego disfruta su hacienda como feudo privado, pero evade hasta el impuesto más básico. No es descuido, es patrón: pleitos con el SAT por miles de millones, amparos contra el fisco y ahora, dicen, silencio también en lo municipal. La ley es pareja, salvo cuando no lo es: al vecino común lo notifican, al magnate lo reverencian. Un padrón público de grandes predios bastaría para acabar con rumores y privilegios, pero la opacidad es política de Estado. Si Malinalco no cobra parejo, la lección es letal: en México, el tamaño de la cuenta decide el alcance de la ley.

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Macedo, el que no se dobló

Héctor Macedo inicia este jueves su periodo al frente del Poder Judicial del Edomex con una victoria silenciosa: lo quisieron doblar y no pudieron. Las impugnaciones que buscaban descarrilar su llegada se desfondaron en tribunales y, al final, sus detractores quedaron exhibidos. Macedo llega fortalecido, con respaldo interno y proyección de largo aliento. Magistrado de carrera, conoce las grietas y las fortalezas del sistema; sabe dónde apretar y dónde aflojar. Su reto no es menor: consolidar un Poder Judicial que ha cargado décadas de descrédito, abrir ventanas a la transparencia y cerrar la puerta a las inercias. Si cumple, puede convertirse en el arquitecto de la justicia que Edomex necesita; si no, será un nombre más en la lista de presidentes que administraron la penumbra. Por ahora, las señales son claras: Macedo no llegó para doblarse, sino para doblar la página.

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Justicia con plusvalía

En el viejo régimen, presidir el Poder Judicial del Edomex era más que un encargo: era un punto de inflexión patrimonial. Ricardo Sodi y Sergio Medina lo saben bien. La vida les cambió con el cargo y sus estados de cuenta también. Hoy, dicen dentro y fuera de tribunales, ambos viven como millonarios, quizá sin necesidad de volver a trabajar jamás. No se trata de rumores de pasillo: basta contrastar sus trayectorias previas con su presente para notar la curva ascendente. Mientras los expedientes duermen en archiveros y la justicia sigue en trámite, algunos aprendieron que hay sentencias más rentables que otras. Si el nuevo Poder Judicial no corta ese cordón umbilical entre cargo y fortuna, la pedagogía es brutal: en Edomex, impartir justicia puede ser el mejor negocio de tu vida.

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