Milagro es lo que necesita Juárez para vencer al favorito en Liguilla, al campeón defensor, al mismísimo Diablo; línea por línea, hombre por hombre, la plantilla de Toluca es inmensamente superior a la de los fronterizos, que desplegaron un fútbol escueto en el Play In.
Ahora, el rival no son los 11 hombres vestidos de verde fosforescente que tiene Toluca enfrente: es el mismo Toluca. La confianza, subestimar al rival, “cancherear”, jugar defensivo.
La mejor manera en la que los Diablos pueden pasar a semifinales es respetando a Juárez y haciendo valer la enorme brecha entre el momento de ambos equipos. La liga ya no tiene historias de cenicientas, y Toluca debe hacerlo ver.


Síguenos